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Como dijo el poeta clásico: la gente pasa y pasa, siempre tan igual. Las personas van y vienen, llevan bolsas de regalos, prisa, ansiedad, oscuros deseos (anjá). Por su parte, atornillado a su silla, Gamés escribe en esta página del directorio una columna más del año que fenece (fenecer, gran verbo). Por fortuna ya existe el Hospital de las Emociones, lugar en el cual Gilga se internará a la brevedad. Este sitio se encuentra en la esquina de Ferretería y Progreso, en la colonia 20 de Noviembre, en la delegación Venustiano Carranza. En caso de que usted se sienta muy triste en estos días melancólicos, se comunica al Hospital de las Emociones y de inmediato obtienen una cita: ¿y por qué tan triste? No lo sé, simplemente es un llorar y un llorar. Despreocúpese aquí usted llorará pero en compañía de otros seres tan desventurados como usted.


El jefe de Gobierno de CdMx, Miguel Ángel Mancera, llamó a disfrutar de su juventud a los jóvenes y a asistir a este hospital en caso de sufrir una ruptura amorosa. Si hay un Hospital de las Emociones, podría diseñarse un Hospital de Aspirantes Fracasados dirigido por Liópez. Y un Hospital de Expresidentes Incomprendidos, grande y bien equipado dirigido por Calderón.


Por cierto, el Instituto Nacional de Salud Pública ha dado a conocer que durante los meses de otoño e invierno un tipo de depresión llamado Trastorno Afectivo Estacional afecta a 10% de la población mexicana. La menor intensidad de la luz solar que hay en el invierno puede provocar depresión. El cambio de las estaciones influye sobre la melatonina y la serotonina, sustancias que inciden en el sueño y el ánimo.


Más información en: http://bit.ly/2i5AGKn

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