El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva será finalmente juzgado por presunta corrupción, después de que un juez federal aceptara este martes la denuncia presentada por la Fiscalía en relación a la supuesta aceptación de 3.7 millones de reales en sobornos a cambio de conceder contratos irregulares a través de la compañía estatal Petrobras.
Además de aceptar un tríplex de lujo en Sao Paulo como pago de una de las empresas constructoras que se beneficiaron de la trama en la petrolera.
El magistrado Sergio Moro fue el encargado de sumar un poco caos a la vida política del exmandatario que dijo aspirar un nuevo gobierno en las elecciones de 2018. En anteriores declaraciones la destituida presidenta Dilma Rousseff aseguró que las acusaciones contra Lula da Silva provienen personas interesadas en terminar con dicha intención.
La acusación de la Fiscalía, conocida la semana pasada, recoge delitos de corrupción, lavado de dinero y obstrucción de la justicia que equivalen a más de 15 años de prisión.
No obstante, Lula da silva sigue defendiendo su inocencia. “Prueben una corrupción mía y me iré a pie para ser encarcelado”, señaló la semana pasada en un discurso ofrecido entre lágrimas.
(Con información de Europa Press)
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