Luego de divulgado el reportaje de El País, en el que se demuestra que Yasmín Esquivel plagió casi la mitad de su tesis de doctorado, la ministra respondió por medio de su apoderado que no citar a un autor no es plagio, sino meras “omisiones” o descuidos.
Acudiendo a la misma excusa que han usado personas como Sealtiel Alatriste o Guadalupe Loaeza, el abogado de Esquivel, Alejandro Romano, dijo al diario El País que “las omisiones en las citas de autores son descuidos, pero jamás una forma de plagio”.
Sin embargo, la noción de plagio implica, precisamente, usar el material de otro autor sin citarlo y sin usar comillas, más allá de que se pretexte que no hubo mala fe o dolo.
Es “totalmente inexacto que, al omitir citar un autor en una tesis profesional, ello implique automáticamente el plagio de su obra completa”, dice tramposamente, al agregar la expresión “obra completa”.
Lo cierto es que una apropiación de escritura se considere plagio, bastan unas cuantas líneas copiadas y pegadas sin dar referencia.
En una misiva enviada al diario, Romano dice:
“La posible existencia de omisiones en las citas de autores, o de errores en su redacción, solo tienen ese significado, –el de deficiencias o descuidos–, pero jamás una forma de plagio, porque técnicamente esta figura jurídica implica la publicación de una obra completa a nombre de otro”, dice el abogado.
Sin embargo, de acuerdo con el autor Irving Hexham, citado por Sandra Timal López en un artículo académico, “el plagio académico ocurre cuando quien escribe usa repetidamente más de cuatro palabras de una fuente impresa sin el uso de comillas y sin una referencia precisa a la fuente original en un trabajo que el autor presenta como su propia investigación y estudio. El parafraseo continuo sin la intervención propia de otra persona es también una forma de plagio en los trabajos académicos”.
El abogado hace maromas al señalar que “la elaboración de la tesis para obtener un grado académico no es un fin en sí mismo, ni tiene propósitos comerciales, sino que solo constituye un mecanismo para que un grupo de especialistas en la materia, constaten que una persona tiene las cualidades profesionales para desempeñarse en una ciencia o arte, o simplemente para escalar un grado más del que ya ostente”.
Y refiere que la Universidad Anáhuac validó el trabajo de investigación.
Se recordará que un caso muy parecido fue el del plagio en la tesis de licenciatura de Enrique Peña Nieto. Se argumentó que solo fueron descuidos, que algunas comillas no salieron por problemas de la impresión y otros argumentos inadmisibles.
A pesar de las evidencias, Romano hace una defensa de su cliente quien posee, según él, honorabilidad, competencia y probidad.
Por otro lado, interrogado al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que era información que ya tiene mucho tiempo, “no es nota”, evidenciando que no estaba enterado de la nueva revelación y que estaba pensando en la información difundida en diciembre por Guillermo Sheridan.
*ofv

