Nadie parece explicarse el famoso enfoque ‘manos libres’ de Netflix cuando realiza contenidos propios, primero series de televisión y ahora películas. Para algunos, esta firma representa la destrucción del cine y su distribución tal como la conocemos; para otros es un salvavidas de las comunidades cinematográficas independientes del mundo.
Hace ya varios años que Netflix comenzó su experimento con contenidos originales, y de alguna manera aún no logramos dilucidar el sentido de todo ello. Pero del mismo modo que discutimos sus poderosas herramientas algorítmicas para segmentar audiencias o su impacto en la industria tradicional del entretenimiento, solemos dejar de lado una de las partes más importantes del tema: ¿cómo es realmente hacer una película con ellos?
Mathew Monagle se dedicó a reunir el punto de vista tal vez más interesante en toda esta controversia Netflix vs estudios de cine (un capítulo singular en las nuevas guerras mundiales cibernéticas), el de los propios cineastas que han trabajado con el gigante del streaming.
En su artículo publicado en filmschoolrejects.com, reúne el sentir de muchos de los creadores que han tenido que hacer sus filmes con Netflix. Hace poco, SyFy publicó una entrevista con el cineasta Eli Craig, quien narraba el camino sinuoso que lo llevó a Netflix para distribuir su film: Little Evil (2017). Si bien Craig agradeció al gigante del streaming por financiar su película, el director aceptó que habría trabajado en el infierno (léase Universal Pictures).
De acuerdo con Craig, Netflix no parece intervenir mucho en el proceso de producción: la compañía se contentaba con dejar que Craig y su tripulación “hicieran [su] cosa”, lo que sugiere que el equipo creativo tuvo un alto grado de autonomía, o al menos mayor al que originalmente esperaba.
Pero esa autonomía afecta de muchos modos y en muchos sentidos; Craig también admite que “no sabe cuáles son los números reales” del desempeño de su película, llegando incluso a sugerir falta de transparencia de la compañía.
Cualquiera que haya puesto atención a Netflix durante un período de tiempo sabe que la compañía es extremadamente reservada sobre sus datos analíticos, pero escuchar a un cineasta expresar cierta incertidumbre sobre el rendimiento de su película es, por decir lo menos, algo extraño.
¿Deberíamos apoyar un enfoque que separa a los cineastas de los resultados de la industria? ¿O debemos preocuparnos de que Netflix considere la producción cinematográfica más como una relación transaccional que como una asociación creativa?
Para explorar estas cuestiones acerca de Netflix y sus películas, Monagle rescata algunas entrevistas con los cineastas de Netflix. Los resultados son previsiblemente divertidos y por demás interesantes:
Adam Wingard / Death Note (2017)
Al igual que con la cinta de Craig, Death Note estaba en medio de un difícil proceso de preproducción en un estudio importante y trataba de hacer malabarismos con una considerable diacronía entre presupuesto, género y tono.
Este film aborda el caso de un estudiante de secundaria que descubre un misterioso cuaderno que tiene el poder de matar a cualquiera cuyo nombre sea escrito en sus páginas, y lanza una cruzada secreta para librar al mundo de los criminales.
Adam Wingard explicó su caso como un caso afortunado de un impulso mayor de Netflix: encontrar películas visionarias que no encajan del todo en el cartabón de los estudios tradicionales.
“Ellos quieren películas teatrales que podrían tocar a una audiencia dominante“, dijo Wingard a The Verge en agosto. Al igual que Little Evil, Death Note estuvo a punto de morir cuando Wingard vio que Warner había puesto la película en stand by dos días antes de que se supone entraría oficialmente a preproducción.
Death Note es otra película cuyo segmento de mercado, su público objetivo, parece un poco difícil de determinar: a medio camino entre el thriller, la película de terror y el drama juvenil. En otras palabras, el material perfecto para el nuevo modelo de adquisición de Netflix.
Orien Uziel / Shimmer Lake (2017)
A diferencia de las dos cintas ya mencionadas, Shimmer Lake fue adquirida mientras la película estaba en producción. Netflix tomó su decisión de compra después de ver un solo carrete de ‘dailies‘ (metrajes directos filmados cada día) de Uziel y su equipo.
Ello significa que Netflix se unió a la producción ya en marcha. El film es un inventivo thriller narrado en reversa, a lo Memento (Nolan) o Irreversible (Noé), que narra la investigación de un sheriff local sobre un robo bancario que salió muy mal, y su búsqueda de los tres delincuentes.
El director de Shimmer Lake, Oren Uziel, según una entrevista de Collider en junio, parece estar menos interesado en las palabras que en los hechos: “No sé cómo decir esto, pero [Netflix] sinceramente no da una mierda. No están preocupados por algo que tal vez alguien más haría. Es como si dijeran ‘haz lo que quieras hacer’“.
Macon Blair / I Don’t Feel at Home in This World Anymore (2017)
Macon Blair, la estrella del enigmático Blue Ruin de 2013, era un veterano de la industria que salía de su papel establecido para dirigir una película; dio el salto a la dirección con I Don’t Feel at Home… y a pesar del potencial catastrófico Netflix apenas se molestó en informarse sobre la producción.
Una vez que se hacen cargo del proyecto, explicó Blair, llaman para decir ‘hola’. “No interfirieron con el aspecto creativo de la película. Nos dieron una enorme cantidad de espacio”.
El filme narra la historia de una mujer que tras ser asaltada, encuentra un nuevo sentido de propósito siguiendo a los ladrones junto con su odioso vecino. Pero pronto se encuentran peligrosamente sumergidos en una situación de alto riesgo, contra una banda de terribles criminales.
Aquí se puede consultar el artículo original: http://bit.ly/2wBV0qB
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