El político venezolano Teodoro Petkoff falleció en Caracas a los 86 años. Con una intensa trayectoria que lo llevó de la guerrilla a la democracia, fue uno de los hombres de izquierda más sobresalientes de Latinoamérica.
Hijo de migrantes judíos, Petkoff nació en 1932 en El Batey, estado de Zulia. Se dedicó a la política desde los años cincuenta, cuando enfrentó la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez. Entonces fue parte de células clandestinas y llegó a ser parte de la dirección del Partido Comunista de Venezuela, que estaba prohibido.
Tras la caída de Pérez Jiménez, la llegada de la democracia y los problemas con el gobierno de Rómulo Betancourt provocaron que el joven Petkoff, al lado de dirigentes del Partido Comunista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, se lanzaran a la guerrilla en diversos frentes, inspirados en la Revolución cubana.
Cayó preso, pero logró escapar en dos ocasiones. Posteriormente se allanó a la pacificación que impulsaron los presidentes Raúl Leoni y Rafael Caldera.
La invasión de Checoslovaquia por la Unión Soviética fue cuestionada severamente por Petkoff, quien publicó incluso un libro sobre el tema, por lo que fue excluido del movimiento comunista por Leonid Brezhnev, líder de la URSS.
Para participar en la vida política legal de Venezuela, Petkoff fundó el Movimiento al Socialismo (MAS), organización de izquierda que se planteaba llegar al poder por la vía democrática. Así fue adoptando una ruta socialdemócrata alejada de la influencia de Fidel Castro, para cuyo desarrollo fue esencial que Petkoff fuera dos veces candidato a la presidencia, en 1983 y 1988.
En los años noventa Petkoff fue ministro de Planificación del presidente Rafael Caldera en un gobierno de coalición entre socialistas y democratacristianos.
Cuando en 1998 el MAS decidió apoyar la candidatura de Hugo Chávez a la presidencia, Petkoff renunció al partido.
En una entrevista, Petkoff declaró sobre Chávez: “Nunca le apoyé. Fui una de las poquísimas personas de la izquierda venezolana que no se enceguecieron con Chávez. Esto, a pesar de que teníamos una excelente relación personal: era un tipo simpático y tratable. Pero no me gustaban los trazos muy visible de autoritarismo desde antes de que fuera presidente“.
Posteriormente, en el año 2000, Petkoff decidió dedicarse al periodismo y fundó el rotativo Tal Cual, cuyo primer encabezado fue un reto abierto: “Hola, Hugo”. Desde allí mantuvo una línea de dura crítica hacia el ejercicio de poder de Hugo Chávez. Pese a las duras condiciones para publicar por las presiones del gobierno, que incluían la negativa de papel para imprimir el rotativo. Éste pasó de diario a ser semanario y finalmente se encuentra en página web.
En 2012 obtuvo el premio María Moors Cabot, de la Universidad de Columbia, cuando se le destacó por su trabajo al frente de uno de los diarios más críticos del régimen de Hugo Chávez.
En 2015 le fue otorgado el premio Ortega y Gasset por trayectoria profesional. En su decisión el jurado reconoció “la extraordinaria evolución personal que lo llevó desde sus inicios como guerrillero a convertirse en un símbolo de la resistencia democrática”.
El galardón le fue entregado en su casa de Caracas por Felipe González, ya que entonces el régimen le prohibió salir del país.
Entonces el exmandatario español dijo: “Cada vez que opina Teodoro, tiembla el régimen, porque su voz crítica es aguda y certera. Sus opiniones editoriales son dardos en Tal Cual, pero Tal Cual también se ahoga y las libertades de la izquierda crítica están en peligro como las libertades del pensamiento conservador o del pensamiento de centro en Venezuela”, añadió.
Fue autor de una docena de libros en los que hizo críticas a la izquierda y a valorar la democracia.
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