La ASEA protege la narrativa de Pemex, no el medio ambiente

Por Audelino Macario

El gobierno y Pemex movilizaron en domingo a la Agencia de Seguridad, Energia y Ambiente, la ASEA, para tratar de descalificar las imagenes de los satélites y repetirle a los mexicanos el viejo cuento de que el crudo que se sigue observando en la zona de #Cantarell…no es responsabilidad de la empresa sino “chapopoteras naturales”.

Pero en realidad, el boletín no aclara, genera más dudas. Un comunicado serio tendría que decir si se tomaron muestras, dónde, cuándo, con qué método, quién las procesó y si se hizo huella química o “fingerprinting” para comparar el crudo de las manchas con crudos de Cantarell/Abkatún, con chapopoteras naturales y con posibles descargas de embarcaciones.

Sin ese análisis de trazabilidad, decir “chapopotera” es reciclar una coartada narrativa, no una conclusión técnica.

Además, aunque el comunicado se presenta como una “supervisión de avances”, no transparenta el estado del ducto ni de la infraestructura submarina vinculada al derrame detectado en febrero pasado que según las fotografías de satélites sigue fluyendo.

Recordemos que ya se había reportado falla de integridad en una línea, reparación no informada, fuga negada, retraso en cierre de válvula y contradicciones con el despliegue de embarcaciones.Entonces: ¿Qué pasó con el ducto?, ¿ya fue sellado?, ¿cuándo?, ¿quién verificó su reparación?, ¿dónde están los dictámenes técnicos?

Mandan el crudo al fondo del mar

En el reporte tampoco se despeja otro punto crítico: el uso de dispersantes químicos. Expertos consultados que revisaron fotografías e imágenes satelitales identifican en la zona donde siguen apareciendo las manchas de crudo, patrones compatibles con la aplicación de dispersantes sobre el hidrocarburo.

Como autoridad ambiental y de seguridad operativa, la ASEA tendría que verificar si hubo uso de dispersantes, bajo qué autorización, con qué producto, en qué volumen, con qué toxicidad y con qué efectos sobre organismos marinos. No basta decir que la mancha ‘se dispersó; hay que explicar si fue dispersión natural, mecánica o química, porque cada una implica responsabilidades distintas.

Dispersar químicamente una mancha puede reducir su visibilidad superficial, pero no elimina el petróleo: lo fragmenta en gotas más pequeñas y traslada la contaminación hacia la columna de agua y eventualmente al fondo marino.

Si Pemex sostiene que en la zona sólo se realiza “dispersión mecánica” mediante agua, entonces debe transparentar bitácoras de embarcaciones, autorizaciones ambientales, coordenadas de operación y monitoreos en superficie.

Lo que no puede la Agencia es limitarse a repetir la explicación de Pemex y a presentar fotografías seleccionadas para sostener una narrativa de normalidad.

Otro punto a considerar es que para la visita de la ASEA, se retiró la barrera de contención que se había colocado días antes y que fue captada por las imágenes de satélite el 13 de mayo, en la que se aprecia además que dicha herramienta no estaba cumpliendo su objetivo porque la mancha era más grande.

Documentaron fallas operativas

 

Qué bueno que la ASEA interviene directamente en la supervisión del problema que se registra en la Sonda de Campeche, porque se revisa bien el boletín, más allá de la propaganda, el recorrido de funcionarios de esa oficina terminó documentando evidencias de la contaminación petrolera en el Golfo de México.

En las fotografías que aporta el comunicado, se aprecian a simple vista –además de las manchas de petroleo o “plumas” que el gobierno atribuye a “chapopoteras”– fallas operativas en varias plataformas que deben ser analizadas en previsión de emergencias o riesgos.

Por ejemplo, en la plataforma Abkantun A, la fotografia que el boletín considera “operación normal”, revela un humo negro que emana del mechero, evidencia de un mal proceso de combustión.

La ASEA regula y supervisa la seguridad industrial, la seguridad operativa y la protección del medio ambiente en todas las actividades del sector hidrocarburos. Eso significa que es una institución clave en la certeza que debe haber sobre los riesgos y los problemas en las operaciones de Pemex; utilizarla para hacer propaganda o pretender ocultar la realidad, es un daño que se le hace no a esa institución, sino al país.

 

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