Hace unos días los hacedores de esta revista expresábamos nuestra sorpresa por lo rápido que pasa el tiempo al remitirnos a que, “a penas ayer celebramos la llegada del nuevo siglo”. Las horas son las mismas, naturalmente, se trata de la intensidad con que transcurren y de las novedades que traen consigo en nuestras vidas personales y la esfera pública. Respecto de esto último, no cabe duda: México ha experimentado cambios sustanciales, como lo anota cotidianamente su vida democrática en donde concurre la pluralidad política del país, con todas las insuficiencias que se quiera.
2015 es la continuidad de esa ruta y se expresó, como seguramente sucederá en 2016, con el intercambio animado, y a veces crispado, de pareceres entre los actores políticos, ni más ni menos estamos en los prolegómenos de otro proceso electoral clave para definir la política y la economía del país y sus alcances. En particular para enfrentar una realidad lacerante en México ayer, hoy y, todo parece indicar que también en los próximos tiempos: la pobreza y la pobreza extrema. Ese es, junto con la impunidad, uno de los problemas clave que necesita de toda nuestra atención.
Otra vertiente central que se expresó durante este año que está a punto de terminar alude a las tensiones generadas por la dilución de los monopolios, en particular, los de radiodifusión y telefonías fija y móvil. Desde nuestro punto de vista esto es de lo mejor que le ha sucedido al país para potenciar el desarrollo económico mediante la configuración de mercados que alienten la competencia y la mejora de los servicios en aquellas industrias. Por supuesto que las resistencias continuarán, en particular, las que encabeza el ingeniero Carlos Slim desde hace varios años, sólo falta registrar las dimensiones que tendrá esa resistencia: como lo anotaron distintos medios en los últimos días, la fortuna del ingeniero sufrió una merma de 20 mil millones de dólares, entre otras razones, por la reforma de telecomunicaciones que ya ha tenido sus efectos en la mejora de los precios y del servicio en telefonía fija y móvil. En otra ruta, 2016 también será clave para diluir el duopolio televisivo, con todo lo que implica en la diversificación de la oferta de contenidos.
2016 tendrá sorpresas, como todos, y del más diverso y contrastante signo seguramente. Y entre eso que es la incertidumbre habitual de los tiempos por venir continuaremos cincelando el rostro de nuestra propia modernidad. Los editores de esta revista refrendan el compromiso de contribuir con su granito de arena en una de las múltiples aristas que serán discutidas en la esfera pública, en particular, la calidad de los contenidos de los medios de comunicación. Nos alienta la respuesta que cotidianamente encontramos en ustedes, lectores. Esto será sin duda fascinante en los próximos meses.
Por ahora queremos desearle a todos ustedes lo mejor en estas fiestas de invierno y lo mejor para el próximo año: que tengan salud, amor y las mejores condiciones para conseguir todas sus metas.
Marco Levario Turcott
