El pasado lunes, inició en Venezuela el racionamiento eléctrico con la finalidad de ahorrar energía debido a que la presa hidroeléctrica enfrenta problemas por el fenómeno de El Niño.
De esta forma la mayor parte del territorio venezolano, con excepción de la capital, verán interrumpido el servicio de energía eléctrica por cuatro horas diarias durante 40 días.
La medida no es sorpresa para la población, pues en lo que va del año han enfrentado varios apagones que el régimen de Nicolás Maduro atribuye a fallas en las instalaciones.
No obstante, y como era de esperar, los venezolanos no están contentos con la nueva norma y los habitantes de El Calvario, a las afueras de Caracas, cerraron el sábado pasado, el acceso al lugar con vehículos, motocicletas y bolsas de basura en protesta por un apagón de casi 29 horas.
"Esto es horrible. A todos los problemas que tenemos por la escasez, los precios que están por las nubes, se suma ahora la falta de luz", declaró Karelis Aristiguieta, una joven universitaria, quien agregó, el apagón provocó que perdiera toda la comida de su refrigerador.
Aristiguieta señaló que con la falta de luz pierden todo, pues los alimentos que tanto trabajo les cuesta obtener se pudren al no poder guardarlos en un lugar fresco.
Otra de las localidades afectadas es Santa Teresa del Tuy, a unos 60 kilómetros al sureste de Caracas, donde Tais Aponte, dirigente vecinal opositora que labora para la gobernación del estado central de Miranda, declaró que “el racionamiento nos da lo mismo. Aquí en Santa Teresa tenemos dos meses sufriendo diariamente la pérdida de luz".
Aponte advirtió que los cortes duran mayor tiempo al especificado, especialmente en la noche, situación altamente preocupante porque aumenta la inseguridad.
El régimen de Maduro impuso desde febrero pasado una serie de normas que regulan el uso de la energía eléctrica, entre ellas el cierre de centros comerciales, reducción del horario de trabajo, declarar el lunes y viernes como días de asueto oficial, así como modificar por 30 minutos el huso horario.
Sin embargo, los especialistas aseguran que las medidas son insuficientes debido al bajo nivel del agua en las hidroeléctrica, pues ésta se encuentra al 30% de su capacidad.
La semana pasada, el nivel de agua del embalse alcanzó 242 mil siete metros sobre el nivel del mar y se ubicó a dos metros de lo que es considerada la cota de riesgo.
Víctor Poleo, profesor de posgrado de la Universidad Central de Venezuela y exviceministro de Energía y Minas, explicó que de acuerdo con las recomendaciones de los ingenieros del Guri operar bajo esa cota representa un riesgo, ya que se producen "efectos de vibraciones mecánicas en las máquinas" que podrían dañar las unidades.
Poleo calificó a los apagones como "medidas extremas desesperadas… que no van a resolver nada", pues si las lluvias no llegan, la situación se complicará.
Venezuela tiene una demanda promedio de 15 mil 500 megavatios, mientras que las termoeléctricas producen cerca de seis mil 500 megavatios, por lo que desde hace seis años tiene problemas con el servicio eléctrico.
(Con información de AP)
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