Hace dos décadas, la actriz Carrie Fisher dejó una lengua de vaca envuelta en una caja de Tiffany con un lazo blanco en el escritorio de un productor de Sony. Junto con el miembro vacuno, puso una nota que decía: “Si alguna vez vuelves a tocar a mi querida Heather, o a cualquier otra mujer, la siguiente entrega será algo tuyo metido en una caja más pequeña”. Al estilo de El Padrino, Fisher defendió de esta manera a la guionista Heather Robinson, su amiga personal, quien dos semanas antes había sido acosada sexualmente por aquel ejecutivo en un coche.
La última ha sido Robinson, que ha querido resaltar el coraje de Fisher, fallecida en 2016, para hacerle frente al productor. “Me sentí respaldada al saber que esta mujer, a quien amo como amiga, no era solo una falsa amistad de Hollywood”, ha elogiado Robinson a Fisher en la entrevista. “Ella era congruente. Hablaba y exponía las cosas en tu cara”, ha agregado la guionista. Y para disipar dudas, ha hecho una recomendación: “Si alguien no sabe a qué se parece una lengua de vaca, que lo busque en Google”.
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