sábado 24 febrero 2024

Baker Hughes se autoexonera del asunto de la casa de Houston

por etcétera

Como resultado de la investigación de una firma de abogados que ella misma contrató, la empresa Baker Hughes se declara ajena al arrendamiento de la casa de Keith Schilling en Houston a José Ramón López Beltrán, por lo que niega cualquier conflicto de interés por sus relaciones con Petróleos Mexicanos (Pemex).

En un comunicado dado a conocer este lunes, la compañía norteamericana declara que el asunto de la casa que en 2019 Keith Schilling rentó a Carolyn Adams y su esposo, hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador, fue investigado por el despacho de abogados Grupo R. McConell, que presentó conclusiones favorables a Baker Hughes.

Según el despacho, la empresa no tuvo ninguna intervención en la transacción de la casa gris, sino que se trata de un inmueble de un exempleado que empezó a trabajar en Baker Hughes en 2016 y que la dejó en diciembre de 2019. Además, Schilling era ajeno a las operaciones con Pemex.

Además, se indica que Baker Hughes es una empresa pública y, como tal, cuenta con medidas de anticorrupción y de transparencia, por lo que se apega a la ley. Por ello, la empresa niega cualquier conflicto de interés en el caso del arrendamiento de la casa de su exejecutivo.

Pero no sólo ello: Baker Hughes afirma que no tuvo conocimiento del asunto sino hasta que empezó a aparecer en los medios de comunicación.

Acerca de Schilling, Baker Hughes anota que entró a laborar en la empresa en 2016 como director comercial y de ventas, y luego su líder en Canadá, y no tuvo relaciones con México ni con clientes mexicanos.

La empresa estadounidense recuerda que Pemex ya ha brindado “una explicación detallada de nuestros contratos y de cómo fueron licitados y adjudicados en pleno cumplimiento de las leyes establecidas”.

En gran medida, lo esencial que hoy informó Baker Hughes es lo que ya había dicho en un primer comunicado fechado el pasado 31 de enero.

Curiosamente, un representante de Baker Hughes dio a conocer su información al respecto en instalaciones de Pemex.

El pasado 11 de febrero Jorge G. Castañeda hizo pública en su cuenta de Twitter la carta de un accionista de Baker Hughes en la que solicitaba una investigación interna por el caso de la casa de Houston, debido, entre otras razones, a que tanto esa empresa como Pemex ya han enfrentado asuntos de corrupción.

Un par de días antes, en la conferencia de prensa presidencial, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, había dicho que Baker Hughes obtuvo, por licitación pública, una asignación por 89 millones de dólares. Sin embargo, ocultó una parte de la historia: tres días después la periodista Peniley Ramírez reveló que los contratos de Pemex con la empresa norteamericana fueron ampliados cinco veces en 2019 y 2020, hasta llegar a los 343 millones a fines de 2022.

Esto último lo ocultó Romero Oropeza; sin embargo, hoy Baker Hughes dice que Pemex “ha dado explicación detallada de nuestros contratos”.

Justamente en los años que crecieron los contratos entre las empresas mencionadas fue cuando Carolyn Adams y José Ramón López Obrador establecieron arrendamiento con Keith Schilling, quien negó conocerlos, aunque la revelación de una parte del contrato y de cheques de pago ponen en duda esa afirmación.

Otro antecedente sobre Baker Hughes es que en 2007 fue multada en 2007 por la Comisión de Bolsa y de Valores y por el Departamento de Estado, ambos de Estados Unidos, por poco más de 44 millones de dólares, debido al pago de sobornos que hizo en seis países para obtener contratos. Además, se hizo público que en diciembre de 2020 el primer órgano mencionado había iniciado otra investigación de la empresa.

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