sábado 22 junio 2024

Sin pruebas ni denuncias, Sheinbaum acusa “compra de voto”

por etcétera

Morena recurre a la fraudulenta mitología del obradorismo: en vísperas de la jornada electoral desempolva la acusación de la compra de votos de 2012 y ahora la reedita por adelantado, pero sin presentar, hasta ahora, ni pruebas ni las denuncias que pide cuando se señala al oficialismo.

Durante una gira por la ciudad de México la semana pasada, Claudia Sheinbaum, la candidata oficialista a la Presidencia de la República, la que paseó unas cajas vacías como supuestas pruebas de un presunto fraude electoral en la elección de 2006, afirmó que la oposición “trae el fraude electoral en su ADN”.

Además, la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México, en su última intervención del tercero y último debate entre candidatos presidenciales, invitó a sus seguidores a votar “masivamente”, porque, les advirtió, “ya los conocen, ya saben que son especialistas en fraudes electorales” por lo que tienen que gana por “una diferencia enorme”.

(Por cierto: en ese debate sólo hizo referencia a los supuestos “fraudes electorales” de 2006 y 2012, y “olvidó” recordar el muy real de 1988, en el que participaron varios de sus hoy correligionarios).

El martes Sheinbaum, en una conferencia de prensa en Durango, se refirió a los intentos de compra de voto por parte de la oposición: dijo que está practicando un nuevo mecanismo que consiste en “comprar la credencial de elector por un mes; que pase la elección, se les da dinero, se entrega la credencial. ¿Para qué? Para que no voten, porque saben que van a votar por nosotros, en su mayoría”.

Entonces, según la científica, la oposición compra un “voto” que no se ha emitido ni se emitirá; es decir, no es ni será un voto. Pero la doctora dice que prácticamente ya lo es.

Por ello la candidata oficialista pidió a sus simpatizantes que no entreguen su credencial de elector, que tomen lo que les den y que el día de la elección voten libremente. Con muy pocas variaciones, lo mismo decía Andrés Manuel López Obrador en 2012.

Cuestionada sobre dónde está ocurriendo esa práctica, Sheinbaum no se anduvo por las ramas y dijo que “en todo el país”, y ejemplificó únicamente con Iztapalapa, en donde les dijeron que llegan a pagar entre mil y mil 500 pesos por credencial de elector.

“¿Que eso no es fraude electoral? Es un fraude electoral comprar votos; es más: es un delito. Está en su ADN, estos mecanismos de coerción o compra del voto”, dijo Sheinbaum.

Sin embargo, hasta ahora Sheinbaum no ha informado de la presentación de las denuncias correspondientes ante la Fiscalía Especializada en materia de Delitos Electorales, encabezada por José Agustín Ortiz Pinchetti, un antiguo amigo y exempleado de López Obrador.

Y sobre el ADN partidario, no está de más recordar que los procesos internos de Morena en los que Sheinbaum fue elegida candidata a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, primero, y después a la Presidencia de la República, fueron duramente cuestionados por Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, respectivamente. Este, por ejemplo, denunció numerosas irregularidades, como la intervención de la Secretaría del Bienestar a favor de la delfín de López Obrador.

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