Me dice que uno es dado a perros cuando se irrita y estalla en blasfemias. Pues así Gil Gamés. El subsecretario, que en realidad es el secretario de Salud, López-Gatell, hizo exposiciones claras sobre el virus Corona, explicó en que consistía e incluso diseñó escenarios, dio instrucciones: sana distancia, sin besos ni abrazos. Siempre informó que el virus Corona llegaría a México, lo que se dice un funcionario serio y capaz, y si no lo es, lo parece. Todo bien hasta que en la mañanera una reportera le preguntó si el Presidente viajero, repartidor de besos, surtidor de abrazos y especialista en degustaciones de fritangas podría contagiar en el caso de que hubiera contraído el virus del mal.
López-Gatell contrajo el virus de Cantinflas, que puede llegar a ser muy peligroso. Gil repite: a pregunta expresa si el Presidente podría contagiar, Cantinflas, perdón, López Gatell, respondió: “la fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio. En términos de una persona, un individuo que pudiera contagiar a otros, el presidente tiene la misma probabilidad de contagiar que tiene usted o tengo yo, usted también hace recorridos, giras, y está en la sociedad. El Presidente no es una fuerza de contagio. Entonces no tiene porque ser la persona que contagie a las masas. O al revés”. Don Hugo dijo además que casi sería mejor que al Presidente le diera el virus Corona para lograr la inmunidad. Ay, Dios mío.
Virus aquí
Gil se llevó los dedos pulgar y cordial a las sienes, un gesto de nuestros tiempos y hesitó: ¿Gil es una fuerza de contagio? Gilga intentó poner en orden sus pensamientos: una fuerza moral no es un fuera de contagio, o al revés. Es claro que el Presidente contagia moralmente, lo que se dice una moral contagiosa, ¿estamos? No que no, ¿chato? Y ya saben: lo difícil lo hago de inmediato, en lo imposible me tardo un poco más. Hay momentos de la vida que son realmente momentáneos. Ay, chata, tose para otro lado porque mestás salpicando. Ah, Cantinflas inmortal.
Una nota de la redacción de su periódico El Financiero informa que “el peso mexicano cae más de 4 por ciento este lunes, esto en el contexto de las diversas acciones que se han tomado a nivel mundial por la pandemia de coronavirus. A las 8:01 horas de la Ciudad de México, se cotiza en 22.85 unidades. Con ello, el peso pierde 4.25 por ciento”. Un grito desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: ay, mis hijos, contagiados y devaluados.
Una nota de Laura Toribio de su periódico Excélsior informa que “durante la conferencia de prensa en Palacio Nacional para informar sobre la situación del coronavirus, Ricardo Cortés, director general de Promoción de la Salud, detalló que se registran un total de 53 casos confirmados y 176 sospechosos. Del total de casos confirmados, 83% son casos que se han atendido de manera ambulatoria, mientras que 17% ha requerido hospitalización”. No se lo tomen a mal a Gil, pero no les cree ni la “O” por lo redondo.
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