Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil anotó en un cuaderno de doble raya: la contienda para la elección del candidato de Morena a Ciudad de México ha empezado a tambor batiente. Ricardo Monreal, Martí Batres y Claudia Sheinbaum abren puertas y ventanas de sus casas de campaña. Si Abel Quezada viviera, dibujaría dos dedos índices grandes, uno con el símbolo del PRI, otro con el símbolo de Morena. Una fuente fidedigna (fu-fi) consultada por Gilga (ah, qué bien se siente escribir como columnista de fuste y fusta) cuenta con voz acostumbrada al mando (muletilla patrocinada por el propio Gil) que en algún momento Liópez le dijo a Monreal: lo decida el consenso. Y la misma fuente fidedigna (fu-fi) cuenta que Monreal le respondió: no nos pongas a pelear Andrés, el consenso eres tú. Y luego ambos rieron. (Ah, se siente bien escribir como un columnista informado por fuentes fidedignas).
Gil lo leyó en su periódico MILENIO: el jefe de la delegación Cuauhtémoc afirmó que “Morena nada pierde” si se encargan dos encuestas espejo de manera simultánea a la que realice la Secretaría de Elecciones de su partido. Monreal aclaró rápido que no se trata de la desconfianza, una cosa es una cosa y en fon. Si la encuesta la hace la Secretaría de Elecciones de Morena, gana Sheinbaum, depende de lo que diga el Consenso.
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