UNO HASTA EL FONDO
Gil bajaba la cortina de la semana con sentimientos encontrados (para que se respeten, los sentimientos deben encontrarse). Una vez que se encontraron los sentimientos, se presentaron: la cólera encontró a la ironía, la tristeza al tedio, mju, y así. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y se estrelló en un librero donde estaban Los Diarios de John Cheever (Emecé Editores, 2006), el gran escritor estadunidense (1912-1982), editados por Robert Gottlieb. Esas páginas intensas y locas cubren la etapa de su madurez y vejez, desde finales de los años cuarenta y años cincuenta, hasta la década de los setenta y principios de los ochenta. Gamés buscó entre los subrayados de las preocupaciones literarias que lo acompañaron hasta los años sesenta. Aquí vamos.
***
Cuando hablo con los demás, cuando voy en tren, la vida parece dotada de una bondad superficial que no necesita discusión. Cuando paso seis o siete horas frente a la máquina de escribir, cuando duermo la mona en un sillón roto, acabo por poner todo en tela de juicio, incluso a mí mismo. Llego a conclusiones insoportablemente morbosas y la mitad del tiempo desearía morir. Tengo que llegar a un equilibrio entre escribir y vivir. No debo seguir siendo autodestructivo. […] Debo introducirme
en mi trabajo, y éste debe darme a mí la legítima sensación de bienestar de que disfruto cuando el tiempo es bueno y he dormido bien. La buena salud es algo instintivo en mí y puede serlo para la literatura.
***
La tensión de estar endeudado; la dificultad de escribir para saldar las deudas. Quedan siete días, seis días, etcétera. Una vez, en New Hampshire, traté en vano durante meses de arrancar un relato a mi cerebro u organizar una serie de notas lúcidas. Unas veces he podido parir un cuento y otras no. Si uno conserva la calma, mejor.
***
Uno no quiere fracasar, ser flor de un día, pero me aterran las responsabilidades del éxito. Aparentemente, anhelo el anonimato. Pero es verdad que cuando no puedo dormir, cuando me siento triste o solo, imagino cuartas y quintas ediciones y la aparición de mi nombre en los primeros puestos de las listas de best-sellers, del mismo modo que cuando estoy triste me consuelo imaginando buenas noticias.
Más información: http://bit.ly/2GFx8aO

