Los restos de "Bantú" no son los únicos que deben reconstruirse en estos días mexicanos. Pegar los trozos del PRI no será nada fácil.
Gil lo leyó en su periódico La Razón: según Tanya Müller, secretaria de Medio Ambiente local, un conjunto de expertos veterinarios en primates realizará exámenes toxicológicos y patológicos para determinar hasta qué grado es posible el rescate de las partes de Bantú, último gorila macho de tierras bajas. Gilga no entiende cuál es el sentido de la unión de las partes desmembradas de Bantú como no sea la exhibición en un museo de primates cuyas vidas ejemplares merezcan ser expuestas a la sociedad. Este que ustedes ven aquí era Bantú, cuando partía a un viaje reproductivo lo sorprendió la muerte. Saluden a Bantú, niños. ¡Holaa, Bantú!
Las partes de Bantú las resguarda la Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente. Al morir, Bantú pesaba 220 kilos, dicen los que saben que padecía sobrepeso. No la menor de estas melancólicas observaciones consiste en aceptar que Bantú se dirigía al placer cuando lo sorprendió la Parca.
Sospechoso deceso
Uno de los datos que se conocieron tras el deceso de Bantú, alarmó a Gamés: en un año, cuatro primates han muerto en el zoológico de Chapultepec. Sería catastrófico que estuviéramos ante un monstruo que asesina primates, un serial killer de gorilas. En el peor y mejor de los casos, convendría abrir una investigación quereconstruya de forma contundente la causa de estas sospechosas muertes. Se requiere de un fiscal insobornable. ¿Qué opinarían ustedes del enérgico Virgilio Andrade como investigador de las muertes de los primates?

