Cristiano Ronaldo no sólo ganó la Eurocopa con Portugal. Esa noche también conquistó el corazón y respeto de muchos de los aficionados que lo han criticado durante gran parte de su carrera.
Las lágrimas que brotaron de su rostro cuando quedó tendido en el suelo y tuvo que ser sustituido por lesión en el minuto 25 de la primera parte ablandó la coraza de sus detractores más fervientes.
Otros se rindieron ante la intensidad con la que alentó a sus compañeros antes del comienzo del tiempo suplementario. Su celebración al gol de Éder y posterior llanto de felicidad terminó por mostrar un lado de Ronaldo que pocas veces se había visto sobre un terreno de juego.
La carrera de la estrella de Portugal ha estado marcada por su rivalidad con el argentino Lionel Messi, tanto por las virtudes de ambos en la cancha como por los sentimientos opuestos que generan.
A él lo acusan de arrogante y engreído. A Messi de reservado y tímido. Pero, ¿se justifica la simpatía que genera el argentino y la aversión que causa Ronaldo, o viceversa?
¿No será momento de volver a evaluar la percepción que se tiene de los dos mejores futbolistas de la última década?
"Humildad"
Antes de la final frente a Francia, Ronaldo afirmó en conferencia de prensa que Portugal iba a ganar.
Entre sus razones enumeró "la capacidad de trabajo, humildad y el espíritu de sacrificio, que siempre he mostrado en mi carrera".
Nadie pone en duda la primera y la tercera, pero si uno le pregunta a 100 aficionados al fútbol cuál es la cualidad que más define al delantero lusitano es probable que si uno menciona "humildad", los otros 99 no puedan contener las carcajadas.
Hasta el mismo Ronaldo reconoció en el pasado que no es la persona más humilde del mundo.

