Borges, el cosmopolita ético

 


Entonces el auténtico escritor, el auténtico creador, según la visión de Borges, recibe de otra parte que no es él, de algo que no es él, no nos va a decir si recibe de


Dios, del Espíritu, de la Musa o de quién, pero recibe. Él me explicaba en un diálogo cómo nace y se hace un texto suyo, y decía: “De pronto algo me es dado y luego ya intervengo yo”. Agregaba que no se puede dar si no se ha recibido. Le comenté que ésta es una idea mística, y él reconoció que sí, y dijo: “Bueno, pero es inofensivo ser místico”.



Justamente él creía que el escritor escribe a la manera de un amanuense de otra cosa; naturalmente estamos hablando de la escritura profunda, muy dedicada, verdadera, de la misión y del oficio de escritor. En esos caso él consideraba que todo escritor verdadero propaga de alguna manera el espíritu, y que si él lo lograba también consideraba que su destino estaba justificado. Cuando recibió el premio Cervantes en España, justamente dijo: “Si el espíritu ha logrado decir algo a través mío, entonces sí me siento justificado”.


Este referirse a otros escritores, transmitirnos lo de otros escritores, está en la línea de su creencia de que así debe hacerse, en una mancomunidad, digamos, de amanuenses literarios.


Hay una parte del primer libro en el que se habla de que a veces los países buscan sus propios clásicos, su propio libro clásico, y se menciona el Martín Fierro en el caso de Argentina. Si Borges fuera un país, ¿cuál sería, a su parecer, su libro clásico?


En términos de clásico yo diría que lo que escribió inclusive antes de la ceguera: Ficciones y El Aleph. Allí veo lo que va a quedar fundamentalmente. Lo que pasa es que hay cosas todavía no estudiadas: su último libro de poemas, Los conjurados, tiene poemas extraordinarios, y tengo la impresión que no han sido vistos hasta ahora a fondo; por ejemplo, hay dos poemas —y además soy testigo de esto, porque uno me lo dictó él a mí—, uno que se llama “Alguien sueña” y otro que se llama “Alguien soñará”. ¿De qué soñador nos está hablando? Nos está hablando del Tiempo como soñador, y como el Tiempo que ha soñado la historia. Entonces comienza el poema y él dice: “¿Qué habrá soñado el Tiempo hasta ahora?”. Y se responde con todos los términos de la historia: “Habrá soñado las atroces cruzadas”, por ejemplo. Y esos poemas tienen una progresión cultural y poética que es excepcional, porque es como una reunión de toda la cultura borgeana.


Digamos, Borges se definía como un occidental, un heredero de la cultura occidental, que según él proviene de Grecia y de Israel, y pasa por Roma. Decía él: “De alguna manera soy un ciudadano romano”. En estos poemas del último libro, de pronto en un tipo de poemas de larga enumeración pero de alta calidad poética, se reúne toda la simbología occidental que Borges fue guardando a lo largo de su vida.


Así que yo le puedo decir una obra como El Aleph o Ficciones, pero de pronto recibimos la sorpresa de otra obra de él.


Sobre lo que usted dice de Occidente: Borges fue en sí mismo un diálogo: hombre heredero de la cultura occidental, pero hace continuas referencias a las culturas de Oriente.


Si usted ve, en el prólogo que hace de estos libros él dice una cosa esencial: “Unos quinientos años antes de la era cristiana se dio en la Magna Grecia la mejor cosa que registra la historia universal: el descubrimiento del diálogo”.


Ahora bien, ese diálogo a lo largo de la historia occidental fue interrumpido innumerables veces por un monólogo de guerra, hierro, sangre, pero él quería rescatar el diálogo como superador de todo eso, es decir: como única manera de llegar a entendernos.


Para casi terminar: hace veinte años murió Borges. Ya cambiamos de siglo, de milenio, hay nuevas generaciones. En este sentido quiero preguntarle: ¿qué le tiene que decir hoy Borges al habitante del siglo XXI?


Él llegó a ser el cosmopolita, ciudadano del mundo. Creo que nos repetiría su mismo consejo: llegar a ser cosmopolitas tener la ética como guía . El rol del espíritu no lo va a asociar a ninguna religión, pero nos dice que el espíritu es lo que nos va a ser dado si somos capaces de ser sus canales. Recordemos ahora aquella frase memorable de Vasconcelos que dice: “Por mi raza hablará el espíritu”, y que es la cosa más grande que puede ocurrir.


Ahora sí termino: ¿cómo se relacionó Borges con México?


Borges decía que mientras él era joven y no había sido tomado en serio, Alfonso Reyes lo tomó en serio, lo promocionó y se dio una auténtica amistad entre ellos.


Reyes le contó que conoció a Manuel José Othón, lo que a Borges le pareció increíble porque lo consideraba inalcanzable.


Allí vemos un vínculo que se va afirmando a través de la relación con Reyes, y que siguió por toda la vida de Borges, aún después de muerto don Alfonso. Entonces en este momento que estoy en México me gusta recordar este vínculo que ahora yo mismo estoy sintiendo aquí.  

Autor

Scroll al inicio
Grandpashabetdeneme bonusuGrandpashabetgrandpashabetkavbetGrandpashabetcasibomcasibomcasibomcasibomlunabetDeneme Bonusu Veren SitelermatbetcasibomnieuwsMeritkingCasibomCasibomKickgrandpashabetcasibommatbetbetpasbullbahisjojobet girişjojobetKickmatbetmatbetmatbetcasibominterbahisMadridbetMadridbetJojobet girişJojobetgrandpashabetHoliganbet girişgrandpashabetbostancı escortJojobetПроститутки Бишкекcasibomgrandpashabetgrandpashabetjojobetcasibomjojobetjojobetcasibomcasibom girişgrandpashabetholiganbetBetpasgrandpashabet güncel girişjojobetjojobet girişgrandpashabettipobetimajbet