Recomendamos: Rumbo a esta extraña consulta, por Carlos Puig

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1. La decisión de construir un aeropuerto de la magnitud e importancia que sería el NAIM no es una decisión “técnica”, que hay que dejar a los técnicos. No, ningún país gasta esa cantidad de dinero así. Es una decisión política y de política pública con múltiples consecuencias en todos los ámbitos y no solo para Ciudad de México. Toda decisión contiene elementos técnicos, pero nada más.

2. Por eso mismo no está nada mal que haya consultas alrededor de ese tipo de megaproyectos de infraestructura. Los mismos expertos, que como escribí la semana pasada, han analizado asuntos de sobrecosto y subaforo en muchos de estos proyectos en el mundo y hablan de cómo hacerlo una decisión informada con una consulta los hace mucho más viables, en el mediano y largo plazo.

3. En nuestro caso, la consulta se debió de haber hecho hace seis años.

4. La consulta de estos días es una consulta coja, en muchos sentidos falsa. No se está votando entre un aeropuerto y un sistema metropolitano de aeropuertos, porque no sabemos si el de Santa Lucía es viable; es más, sabemos que muy probablemente no lo sea. Así que la consulta es realmente un referendo sobre Texcoco. Creo que así debería llamarse.

5. La viabilidad de Santa Lucía no es la única información que no tenemos. No sabemos con exactitud cuánto costará el NAIM de Texcoco, con sobrecosto cuando tiene 30 por ciento de construido. No sabemos cuánto costará la infraestructura necesaria para, por ejemplo, llegar al NAIM. No sabemos cuánto, con exactitud, costará no terminar Texcoco. Y no lo sabemos respecto a la obra en sí, los contratos y multas; pero tampoco respecto al castigo que según amenazan impondrían algunos inversionistas. No sabemos tampoco cuánto costaría Santa Lucía, ni las vialidades necesarias, ni sus efectos, por ejemplo, en el ruido en las zonas vecinas.

Más información: http://bit.ly/2Jf63gr

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