Dirán la misa los clérigos y acusarán a Gilga de antirreligioso, pero la primera misa del cardenal Carlos Aguiar en la Basílica de Guadalupe le parece a Gil una vergüenza para un Estado laico: en primera fila Felipe Calderón y Margarita Zavala, Miguel Ángel Mancera, Martí Batres. El mismísimo secretario de las gobernaciones, Alfonso Navarrete Prida, felicitó y deseó éxito al arzobispo primado, como si fuera un secretario de Estado o más, mucho más. Gamés se dio un manazo en la frente: ¿no habíamos quedado en que la religión es un derecho de cada persona, pero nunca un deber de nadie? ¿No habíamos quedado en que la religión de las personas es un asunto privado llevado a la intemperie, pero siempre a título privado? Pues así fueron estos personajes de la vida pública mexicana a la Basílica de Guadalupe, le dirán a Gilga. Y Gamés se pregunta si es un acto privado que un secretario de Gobernación, un jefe de Gobierno, una posible candidata a la Presidencia y un conspicuo miembro de un partido político se presenten a título personal a la Basílica a darle la bienvenida al cardenal. No cuenten con Gilga.
Persignarse
Oigan esto: “El laicismo no es una opción institucional entre otras: es tan inseparable de la democracia como el sufragio universal” (Savater, a escena). Y ya entrados en gastos, el cardenal ha dado un discurso político: que la injusticia y la violencia, que la reconciliación, que será fiel a las doctrinas del sumo pontífice. En fon. Gil entonó al pie del sillón: oh Juárez, apóstol, invicto paladín, los patrios pendones se inclinan ante ti. Dirán que Gilga se pone necio, que ya el asunto religioso no se trata con ese sectarismo, que el laicismo era otra cosa. El secretario de Gobernación deseándole éxito al cardenal. Gamés pondrá en la mesa de debates un concepto: no manchen.
El precandidato a senador de Morena Martí Batres dijo que las palabras de Aguiar al asumir el arzobispado habían sido “interesantes”. Comuníkeme con Batrres parra decirrle que acuerrdo en Pirrineos para que líderr trriunfe en elecciones julianas sigue en pie. Es que de veras. Por cierto y cierta, a la jerarquía católica le importa un cacahuate (que es menos que una almendra) si llevan a la Basílica a su cardenal el día del aniversario de la Constitución. Caracho.
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