Si algo hay que reconocerle a Andrés Manuel López Obrador en materia de comunicación política es su habilidad para estar siempre en los medios y, al mismo tiempo, quejarse de ellos como una forma de presionarlos para que cubran con amplitud sus actividades y, en la medida de lo posible, conseguir un trato editorial favorable o atenuar el desfavorable.
Voceros y achichincles
Durante más de una década, AMLO se quejó de que los medios —“salvo honrosas excepciones”, como suele decir— lo querían “borrar” mediante un “cerco informativo”; hoy no podría afirmar eso porque sería una mentira insostenible: él es uno de los políticos cuyas actividades tienen mayor cobertura mediática. Por lo tanto, su discurso ha cambiado: ahora reconoce que los medios le conceden espacios amplios, pero con el fin de calumniarlo.
El lunes, López Obrador subió a las redes sociales un video llamado “¿Por qué nos dedican tanto tiempo en horario estelar?” para referirse a lo que considera ataques mediáticos: “Se molestaron mucho los voceros del régimen porque hablé, la semana pasada, de que estamos en una temporada de zopilotes, y están alborotados con la guerra sucia en contra nuestra los integrantes de la mafia del poder y sus achichincles, sus voceros. Están provocándonos, insultándonos, hablando de que nos estamos saliendo de nuestras casillas, que somos autoritarios, intolerantes, etcétera, etcétera. ¿Por qué es esta actitud? ¿Por qué nos dedica cinco minutos en el horario estelar Denisse Dresser (así dijo AMLO) en Televisa para hablar de esto, de nuestra intolerancia? ¡Cinco minutos en el Canal de las estrellas el viernes por la noche! Están muy preocupados… por las elecciones del Estado de México…”.
Lógica implacable
AMLO aludió al comentario realizado el viernes 26 de mayo por Denise Maerker, conductora del noticiario nocturno del Canal 2 y a pesar del error en el nombre es claro que la acusó de “vocera” y “achichincle” de la mafia del poder.
La lógica de López Obrador es implacable: aquellos medios o periodistas que no hagan comentarios favorables a él o que, en el caso de una entrevista, intenten hacerle preguntas que le parezcan “incómodas” o “tendenciosas” son voceros y achichincles del poder. Ya se sabe que a López Obrador —como a todos los políticos— le gustan las entrevistas amables donde pueda explayarse.
¿Habrá en los siguientes días, semanas o meses una entrevista con AMLO en el noticiario de Denise Maerker?
Twitter y 'Face'
No sería extraño que ocurriera. El líder de Morena es un especialista en confrontar con medios y periodistas para luego hacer las paces con ellos y lograr entrevistas. Así ocurrió el 16 de noviembre de 2011 cuando —“luego de cinco años de cerrazón”, según dijo López Obrador— Joaquín LópezDóriga lo entrevistó en el noticiario nocturno del Canal 2.
Desde hace más de un lustro López Obrador tiene presencia en las redes sociales, pero es quizá en los dos años más recientes que las utiliza como parte de una estrategia que toma en cuenta las características del nuevo ecosistema mediático, donde las plataformas digitales ganan cada vez más presencia. Entrevistado por Carmen Aristegui el 26 de mayo, AMLO bendijo las redes: “Ahora afortunadamente existen las redes sociales, ya no estamos como antes que hasta rogábamos para que nos entrevistaran…, ahora no…, ya namás es cosa de subir al face o al Twitter nuestra versión. Antes, los más abiertos periodistas, los más independientes, nos entrevistaban una vez al año para pagar la cuota, ahora no. ¡Benditas las redes sociales!”
Matices
Por supuesto, AMLO y su equipo saben que no se trata “namás” de subir a las redes su versión; la actividad mediática profesional, en publicidad o en política, debe, para ser más eficiente, emitir mensajes a través de todas las plataformas posibles. Difícilmente el candidato presidencial de Morena prescindirá de los medios tradicionales; al contrario, los presionará, como ha hecho siempre, para obtener espacios en ellos. Dependerá de éstos, de sus filias, fobias, intereses económicos, preferencias electorales y políticas, pero sobre todo de su compromiso con el periodismo, la manera en que cubran las actividades de López Obrador. La relación es compleja, con muchos matices, no de blanco y negro como quiere hacer creer el tabasqueño.
Este artículo fue publicado en Milenio el 1 de mayo de 2017, agradecemos a Fernando Mejía Barquera su autorización para publicarlo en nuestra página.
