viernes 24 mayo 2024

Cash para el clientelismo electoral

por Rafael Hernández Estrada

La estructura electoral del gobierno obradorista será refaccionada en grande para el año entrante: el monto de los programas sociales que los servidores de la nación manejarán el próximo año alcanza los 592 mil millones de pesos, de acuerdo con las cifras del proyecto de presupuesto federal 2023. Si se suman los montos de esos y otros programas operados por dicha estructura burocrática desde 2019, hacia finales del próximo año el gobierno de López Obrador se habrá gastado, con cargo al erario, casi 2 billones de pesos en el incesante clientelismo electoral que sus brigadas realizan casa por casa en todo el país.

Es de conocimiento público la forma en que operan los también llamados vividores de la nación, que se presentan en los domicilios de la gente como si fueran enviados personales de Andrés Manuel López Obrador. Para integrar el “censo del bienestar”, dan preferencia a quienes aceptan sus condicionamientos y/o simpatizan con la 4T; entregan las pensiones, becas o apoyos con la consigna “aquí está el apoyo que les manda el presidente” y, al acercarse las elecciones, amenazan a los beneficiarios con retirarlos del programa si no apoyan a los candidatos del partido oficial.

López Obrador presume de austeridad, pero el presupuesto de su oficina es de 875 millones de pesos para el siguiente ejercicio anual (eso, sin contar a los centenares de militares que le sirven cual guardia pretoriana). Pero a tal cantidad debieran añadirse las erogaciones por la nómina de los servidores de la nación (cuyo monto supera los 3 mil 400 millones de pesos anuales) y los gastos de operación de esta estructura (que algunos especialistas estiman hasta en 15 mil millones de pesos por año). Dado que el presidente es quien tiene directamente bajo sus órdenes a la burocracia que los aplica y él decide los criterios de ejecución del gasto de los programas sociales que operan, también deben sumarse a la cuenta presidencial los 592 mil millones 641 millones de pesos que el año entrante erogarán. 

Los correos hackeados por Guacamaya muestran que, fuera de las giras de corte proselitista de los fines de semana, la agenda pública del presidente se reduce a un madrugador gabinete de seguridad (que de poco sirve) y al show matutino con sus secciones de habladurías, chistes anticlimáticos y selecciones musicales. Aparte de eso y, en lugar de ponerse a gobernar a nuestro agobiado país, el inquilino de Palacio Nacional de seguro dedica horas a revisar no los resultados de la política social en términos de erradicación de la pobreza y la pobreza extrema, sino los avances de su ejército proselitista en la cobertura de las metas de compromiso del voto que él mismo ha fijado en cada estado, por distrito y sección electoral. 

La rentabilidad electoral es el criterio que guía esta operación y la que motiva el comportamiento presupuestal de los programas sociales de este gobierno. La pensión para los adultos mayores es el programa que más incrementos presupuestales muestra, pues comenzó con 100 mil millones en el año 2019 y para 2023 presupuesta 335 mil millones. Este incremento no tiene una explicación justiciera (justicia social que tanto merecen los adultos mayores) ni demográfica. El alza se debe a que AMLO y sus operadores encuentran que ese sector les responde con una mayor fidelidad política y calculan, además, que su enrolamiento tiene un efecto multiplicador en el entorno familiar de los abuelitos.

En los presupuestos federales de 2019 a 2022 más el proyectado para 2023, resulta que se acumulan 1 billón 880 mil millones de pesos para los programas operados por los servidores de la nación. El ya mencionado programa para adultos mayores alcanza los 935 mil millones de pesos en ese periodo; las becas para estudiantes de bachillerato (que tendrán edad de votar en 2024), 151 mil millones; 136 mil para la deforestación inducida de Sembrando Vida, 135 mil para Jóvenes Construyendo el Futuro (con múltiples tranzas nada edificantes y bastante arcaicas), docenas de miles de millones para La Escuela es Nuestra, producción para el bienestar, fertilizantes, los tristemente célebres Crédito Ganadero y Tandas para el Bienestar, además de lo presupuestado para los desastres naturales, cuyos fondos, previa extinción del fideicomiso, son administrados discrecionalmente por los vividores de la nación.

Un monto estratosférico de recursos es el que se ha destinado a la estrategia de clientelismo electoral. Con el dinero público, AMLO garantiza una ventaja indebida e inconstitucional a su corcholata preferida.

Cincelada: Todo el reconocimiento al maestro de la arqueología mexicana y mundial Eduardo Matos Moctezuma, por su merecido Premio Princesa de Asturias 2022. 

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