domingo 21 abril 2024

El desastre en materia de salud: el legado de la 4T

por Luis Berman

¡Sí! Los gobiernos a cargo del PRI y del PAN en el pasado, fueron corruptos, tuvieron muchos errores y cometieron muchos abusos; sería absurdo tratar de justificarlo o peor aún, de ocultarlo.

Sin embargo, lo que es una realidad y con datos revelados por un informe sobre medición de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) durante los dos primeros años del sexenio de la auto nombrada 4T, cuando algún ciudadano enfermó y buscó atención médica en instituciones públicas en ese periodo de tiempo, se topó con que hubo una respuesta notablemente peor que en administraciones anteriores.

De acuerdo a ese informe, la atención médica en instituciones públicas bajó de 22.3 millones en 2018 a 13.8 millones dos años después en 2020. Un drástico 38% durante los primeros años de gobierno morenista. La consecuencia fue que más ciudadanos acudieron a servicios de salud privados, como a los consultorios adjuntos a las farmacias, donde la consulta médica es significativamente económica. Así mismo, donde hubo una notable disminución de atención médica fue en las zonas rurales del país, donde para nadie es ajeno, que ahí es donde se concentran los más altos niveles de pobreza. En esas zonas, los centros de salud pública, atendían cerca de 9.6 millones de personas, para bajar en los siguientes 2 años, a 5.5 millones. Es decir, una disminución del 42% a nivel nacional.

De acuerdo a estos datos, podemos confirmar lo que el Inegi había revelado con anterioridad, el gasto del ciudadano promedio en salud aumentó entre las familias y peor aún, durante la pandemia, cuando el sector salud debía ser una prioridad, lo que evidencia la vulnerabilidad de la población sin acceso a los servicios de salud. Y de nueva cuenta, los más afectados son los más pobres.

Recordemos que durante este periodo también desapareció el Seguro Popular, que sería sustituido por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), con el que supuestamente aseguraría acceso a servicios de salud para todos los mexicanos, es decir, cobertura universal. Lo cual fue una total mentira y además fracasó.

Por otro lado, a cuatro años de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador acusara a 10 farmacéuticas y distribuidoras de medicamentos de supuestas prácticas monopólicas, solo una de estas empresas ha sido sancionada. Al día de hoy, nadie ha podido demostrar en dónde estaban los procesos de corrupción, según el gobierno. Todo fue –como todo en esta 4T- tan solo un pretexto para cubrir la ineptitud y la corrupción que se respira al interior de este gobierno populista, dejando sin medicamentos a miles de niños con cáncer y pacientes con otros padecimientos severos.

Lo más absurdo, sin duda, es que esa improvisación, corrupción e ineptitud, han hecho que de un golpe desaparezca su propia aberración, el Insabi; para hacer recaer en el ya de por sí deficiente y saturado IMSS la salud de millones de mexicanos. Ya sin mencionar que también dinamitaron al Conacyt, con el absurdo “argumento” de acabar con la ciencia neoliberal y así seguir la “eficiencia” mostrada en el tema de los respiradores con tecnología propia —que nunca llegaron— y de la vacuna Patria —que llega hoy, cuando la pandemia ha sido declarada como terminada prácticamente en todo el mundo.

Todo lo anterior, nos deja ver que la propia 4T se ha encargado de exhibir sus propias deficiencias y su corrupción. Que lo mismo aplica para seguridad, economía y desarrollo para el país. La pregunta es: ¿Serán motivos suficientes para que la ciudadanía opte por otra alternativa en el 2024? Suena lógica la respuesta, sin embargo el populismo, la propaganda y la narrativa, diariamente dictada desde las mañaneras, parece que sigue eclipsando la cruel y dolorosa realidad. Preocupante, sin duda.

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