Ligera ventaja para Hillary Clinton que logró frenar su caída provocada por los comentarios despectivos sobre algunos seguidores de Trump, más el mal manejo de comunicación e imagen por su enfermedad, mujer frágil que se subsanó recetándole al republicano su bitácora de vuelos, viajes y reuniones.
Ambos hablaron a sus bases, primero asegurarlas, luego ir por los votantes bisagra, los indecisos.
Trump al estilo de López Obrador, frases cortas, directas, lenguaje que se le queda a la gente, tocando temas que ésta quiere oír, la ineficacia de los políticos, la corrupción, altos impuestos, desempleo. A grandes males grandes remedios, propuso el magnate, todo en 15 minutos y a trompadas si es necesario.
Hillary demostró lo que ya se sabe, que está mejor preparada para ser presidente, y Trump, que es un outsiderque va a componer lo que los políticos han echado a perder (la grandeza de Estados Unidos), durante los últimos 30 años, incluyendo a los Bush, que por otra parte no son sus partidarios.
La verdadera campaña empieza ahora. Trump ya no tiene más argumentos ni aliados de peso que lo ayuden. Hillary necesita que salgan a la calle los Obama para jalar a minorías asiáticas y latinas, Michelle a los afroamericanos y Bernie Sanders a los Millennials, jóvenes blancos y preparados que están indecisos pero que, si Sanders los convence de votar por el mal menor, o sea Hillary, pueden inclinar la balanza.
A los chicanos habrá que bombardearlos con mensajes como los de Vicente Fernández y los Tigres del Norte, con celebridades como ellos, que se manifiesten por todos los medios para que salgan a votar.
Ojalá que nuestra diplomacia pudiera convencer a los demás latinos con la ayuda de celebridades colombianas, ecuatorianas, chilenas; todo suma y pesa a la hora de los votos.
También valdría la pena prender veladoras para que no sigan los atentados porque éstos favorecen a Trump con su “Ley y orden”, que los publicistas de Hillary despierten y manejen que esos actos son consecuencia del discurso de odio que Trump predica y con el cual provoca la aparición de lobos solitarios.
Federico Gómez Pombo, a Sedesol. El comunicador ha sido llamado por el nuevo secretario de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda, a hacerse cargo de que las cosas buenas se digan bien, se cuenten por lo alto y por lo bajo para que entonces cuenten mucho.
Gómez Pombo, al servicio de un área tan estratégica, habla bien del funcionario que hace menos de una semana derrapó con aquella frase de “rómpanle la madre a los malos que quieran llevarse la paz que gozan”, dicha en cierto contexto, no contado, a queretanos en Pedro Escobedo.
Menos ideas virtuales y mercadotecnia made in Starbucks y más trabajo de comunicación, de proximidad, con oficio, táctica y estrategia. Buena noticia.
Este artículo fue publicado en La Razón el 28 de septiembre de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
