EU: ¿fallaron de nuevo los pronósticos?

El ambiente el martes por la noche era esencialmente de que, como en 2016, los pronósticos y las encuestas habían fallado dramáticamente. No lo creo. El escenario más probable era un triunfo cerrado de Joe Biden, si bien algunos analistas no descartaban uno más amplio. El escenario de un triunfo de Trump tampoco se descartaba del todo (justo por lo que ocurrió hace cuatro años), aunque se consideraba menos probable que el triunfo de Biden. Aún no sabemos cuál de esos dos escenarios prevalecerá. Lo que sí se sabía es que la noche de la elección no se tendría un resultado firme, dado que el conteo se complica en aquél sistema por los votos adelantados y los emitidos por correo (dos ventajas para el elector que ahora se está viendo como desventaja por el retraso en el conteo que implican). Y también se calculaba que en medio de la incertidumbre, Donald Trump se declararía ganador y mencionaría un probable fraude (como lo había venido preparando desde hacía meses). Y es que los líderes populistas difícilmente aceptan una derrota. Así ocurrió.

EFE

No se podía dar por seguro el triunfo de Biden en los “estados clave”, que son el fulcro de la balanza, pues ahí su ventaja era reducida, casi en el margen de error. Por lo cual no podía darse por descontado que pudieran inclinarse finalmente por Trump (como también ocurrió en 2016). Otro pronóstico era que probablemente, los votos emitidos el mismo día de la elección tenderían a favorecer a Trump en esos estados clave, pero eso no podría darse por un resultado concluyente pues diversos estudios apuntaban que el voto anticipado y por correo tenderían a favorecer a Biden. Así, la tendencia prevaleciente el martes por la noche podría cambiar en las siguientes horas, justo lo que ha estado ocurriendo. Y si bien no tenemos la certeza de un triunfo de Biden (aunque va subiendo en sus probabilidades), eso no impedirá un litigio poselectoral ya anunciado por Trump, en el cual intentará llevarlo a la Suprema Corte donde goza de una mayoría favorable. Todo esto fue contemplado como un escenario muy probable, casi cierto.

Lo que aún no sabemos es: 1) En caso de ganar Trump, ¿los demócratas aceptarán sin más ese resultado, o también acudirán a las cortes en algunos estados, como ocurrió en 2000 entre Bush Jr y Al Gore? Esto sería lo más probable. 2) En caso de ganar Biden finalmente, ¿cuál será el desenlace del litigio? No puedo imaginarlo con certidumbre. Y también, ¿dicho litigio se conducirá exclusivamente por la vía jurídico-institucional, o habrá brotes de violencia callejera entre partidarios de ambos candidatos? Tampoco se puede descartar tan lamentable escenario, pues que no haya habido violencia hasta ahora no garantiza que no la pueda haber más adelante. Y finalmente, si los tribunales terminaran por confirmar el eventual triunfo de Biden, ¿Trump lo aceptaría, aunque a regañadientes, como lo hizo Gore en 2000, o recurrirá a otros medios para insistir en permanecer en la presidencia, lo cual generaría una crisis constitucional sin precedentes en la historia de ese país? Todo ello sigue en el aire, y ahí sí se complica saber exactamente qué pasará. Pero el escenario de la negativa a aceptar una eventual derrota por parte de Trump estaba absolutamente contemplado desde hacía meses.

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