lunes 22 abril 2024

Hablemos del “sello propio”

1ª parte

por Ana Lucía Medina

Claudia Sheinbaum tiene clara una cosa, para ganar la presidencia de México, requiere no contradecir al presidente, no sólo porque López Obrador repudia que lo contradigan, sino porque la ex jefa de gobierno sabe que la estrategia ideal es nadar de muertito como lo hizo Delfina Gómez en el Edomex, no cometer errores graves y decir que “ya sabes quien” la respalda.

Los resultados del gobierno obradorista, han sido desastrosos, en algunos rubros no han provocado todo el daño pretendido porque, desde hace décadas, se fincaron bases sólidas para que el país saliera a flote a pesar de las malas decisiones.

La estrategia de quien pretende ser la sucesora de López Obrador, la reveló en su primer evento después de pedir licencia como Jefa de Gobierno de la CDMX, el 19 de junio en Oaxaca, afirmó “no queremos que llegue nadie al gobierno que traicione al pueblo” y ofreció: asegurar la continuidad del proyecto, imprimiendo un “sello propio”.

Si de dar continuidad al proyecto se trata, ya sabemos por dónde va la cosa:

1. En materia económica, continuar con la llamada “economía moral”, es decir, es austericidio de la administración pública federal, eliminación de todo aquello que no entiendan, jugar a que no hay corrupción con un pañuelo blanco, cero transparencia y asignaciones directas.

2. Inversión en proyectos no necesarios, caprichos carísimos y necedades, bajo el pretexto de “desarrollo regional con bienestar”.

3. Continuar con su versión de “política social”, es decir, las transferencias directas a la población, sin reglas, ni padrones transparentes y a costa de eliminar lo que se tenga que eliminar.

4. En materia de política exterior, la continuidad consiste en fortalecer y aplaudir las relaciones con países “amigos” y seguir complicando la relación con EEUU y Canadá en algunos temas, a cambio de recibir cientos de miles de migrantes que viven un infierno en nuestro país.

5. Imposición de la ideología oficial en la educación básica, ciencia y tecnología.

6. Estrategia de seguridad asentada en la idea de que, si hay justicia social, habrá seguridad. Abandonar a la población a su suerte mientras el crimen organizado crece amparado por la impunidad. Militarización y militarismo crecientes.

7. Seguir atacando los contrapesos al poder, tener pleno control del legislativo con representantes que no muevan ni una coma a las iniciativas del ejecutivo y un poder judicial a modo por la vía que sea.

Por otro lado, el “sello propio” de la científica, es algo que está por verse, pero, sus propagandistas, instalados en diversas mesas de debate, en muchos medios de comunicación, ya han comenzado a posicionar las siguientes características: es mujer y es feminista, científica y disciplinada.

Dado que Sheinbaum, recibió el “bastón de mando”, acto que tiene valor simbólico al interior de ese grupo político y el presidente la eligió como su sucesora, valdría la pena saber si el “sello propio” representa alguna diferencia sustancial.

No hay que  olvidar que en el presente sexenio, el hecho de ser mujer, representa vivir aún con más desventajas, incluso existe la posibilidad de ser más pobre y violentada.

Y es que, no basta con declarar que el obradorato es feminista, hay que demostrarlo en los hechos. Como en muchas otras áreas, el actual gobierno se ha beneficiado de lo trabajado y construido décadas atrás. Tal es el caso de la paridad en el poder legislativo y en otros cargos de elección popular.

Decidir colocar mujeres en una gran cantidad de secretarías de Estado, resulta contraproducente cuando el único requisito para ocupar cargos en la actual administración pública federal, es ser leal al proyecto. Rellenar espacios para lucir paritario nos ha costado caro, basta con ver el lamentable papel en las secretarías de Gobernación, Educación y Energía, por nombrar algunas.

Si Claudia profundizará lo que ellos llaman el proyecto transformador, estamos en problemas, la falsa paridad y el mote de ser un gobierno feminista, sería lo que menos debería preocuparnos.

Desde la llegada del actual régimen, las mujeres de este país, viven en condiciones más adversas que hace algunos años. Te pregunto Claudia, ¿vas a profundizar el abandono a las mujeres?

No hemos escuchado a la candidata del gobierno saliente hablar de revertir la cancelación de programas y políticas que representaban un apoyo indispensable para las mujeres mexicanas.

El primer golpe ante el cual Claudia guardó silencio y no se ha atrevido a contradecir al presidente, fue el cierre de las estancias infantiles. Acción que perpetúa la sistematización de la desigualdad entre hombre y mujeres, al dejar a las mujeres trabajadoras sin lugares seguros donde sus hijos podían ser cuidados, razón por la cual, se ven imposibilitadas de ingresar al mercado laboral o crecer en él. Afectó también a quienes comandaban las estancias infantiles y recibían recursos del gobierno federal.

Otro programa íntimamente relacionado con el fortalecimiento de la independencia económica de millones de mujeres, era el programa “escuelas de tiempo completo” a cargo de la SEP. Dicho programa ofrecía a aproximadamente 3.6 millones de estudiantes de educación básica, la oportunidad de ampliar el aprendizaje —jornadas educativas de 8 horas—, fortalecer el desarrollo de competencias y habilidades y recibir una alimentación balanceada.

La eliminación de ese programa fue un golpe durísimo para millones de mujeres que trabajan y millones de niños y adolescentes de escasos recursos. Su eliminación fue ordenada por López Obrador y ejecutada por una mujer, la entonces secretaria de educación, Delfina Gómez, conocida por falta de capacidad y por su lealtad y obediencia absoluta al presidente. Claudia guardó silencio ante estos hechos.

Si el sello propio de Claudia, para empezar, es el hecho de ser mujer, no entiendo su falta de empatía y silencio ante la eliminación de programas, apoyos y presupuestos que representan la disminución de la fuerza laboral de las mujeres, provocando que millones de ellas se vean afectadas por la brecha salarial, la desocupación y la precariedad. Recordemos que la violencia económica y patrimonial en los hogares, es fruto de la dependencia que las mujeres y sus hijos tienen de sus proveedores violentos.

Más mujeres pobres y enfermas, incluso más muertes, han provocado la eliminación, recortes o abandono de al menos 19 programas y presupuestos para apoyar a mujeres víctimas de cáncer cérvico uterino, de mama y otras enfermedades que aquejan a las mujeres. Claudia ha guardado silencio ante la falta de camas y hospitales donde mueren mujeres por desatención, tampoco dice nada ante el aumento de la muerte materna y los embarazos de adolescentes.

Si bien, Claudia presume que como jefa de gobierno procuró que la mujeres de la ciudad vivieran más seguras, calla ante el aumento de la incidencia de violencia familiar, contra las mujeres y la creciente cantidad de feminicidios a nivel nacional. No olvidemos que, el actual régimen, dejó inoperantes los programas de apoyo y protección a quienes recurrían a refugios de mujeres en situación de violencia de género, sus hijas e hijos. En el país donde mueren en promedio 10 mujeres por feminicidio, tampoco hay recursos para atender este grave y lacerante fenómeno. 

Las mujeres salen a las calles cada 8 de marzo a exigir que pare la violencia de género, el presidente pone vallas para alejarse de ellas y Claudia, mientras fue jefa de gobierno, mandó a la policía a reprimirlas y atacarlas con gases para frenar las manifestaciones.

Claudia, continuar con el legado de Andrés Manuel López Obrador, para las mujeres, significa vivir en peores condiciones.

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