domingo 16 junio 2024

Liberalismo a debate

por Luis Antonio García Chávez

El día de ayer Jesús Silva-Herzog Márquez escribió un texto titulado AMLO 3.0 en donde realiza un análisis de la transformación presentada por Andrés Manuel López Obrador en esta su tercera campaña por la presidencia de la República.

A lo largo de sus líneas, en la mayor parte del texto el autor elogia muchas transformaciones que considera positivas en el actuar político del candidato. En particular habla de una mejor reacción ante la crítica y ante los medios. Cierra sin embargo diciendo que Andrés se fue de un extremo a otro al pasar “Del extremo del sectarismo, López Obrador se ha desplazado al punto contrario: el oportunismo” haciendo una serie de alianzas que únicamente buscan la obtención del poder convirtiéndolo en un político “sin nervio ideológico ni criterio ético para entablar alianzas”.

De lo dicho en la parte final del artículo por Silva-Herzog Márquez no hay mucho que argumentar, sólo alguien que, cegado por el fanatismo, no quiera ver lo que ha venido ocurriendo en MORENA, nos puede decir que es un criterio ético o ideológico el que une a los fundadores de dicho partido con sus actuales aliados.

Baste imaginar una mesa de discusión programática, si es que podría haberla, integrada por Fernández Noroña, Martí Batres, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Alfonso Romo, Esteban Moctezuma, Lino Korrodi, Pablo Gómez, Cuauhtémoc Blanco, Manuel Bartlett, Hugo Eric Flores, Alberto Anaya, Lily Téllez, Gaby Cuevas, Fernando Espino, René Fujiwara, Fernando González Sánchez, John Ackerman, Sergio Mayer, Ausencio Cruz, Miguel Barbosa, René Bejarano, Yeidckol Polenvsky, Luisa Alcalde, Delfina Gómez y otros más.

¿Alguien cree que hay un proyecto ideológico programático que pueda unirlos? Creo que en esa parte el punto de Silva-Herzog Márquez se sostiene con claridad y, en cuanto a la parte ética solo baste decir que entre quienes hoy encabezan MORENA se han acusado mutuamente de las cuestiones más diversas. Muchos, hace apenas unos meses, eran considerados por los fundadores del partido que postula Andrés Manuel como miembros de la Mafia del Poder y de varios de ellos decían que habían hecho los peores daños a la nación. Por su parte, muchos de los que recientemente ingresan a estas filas también han hecho no pocas acusaciones a quienes llevan años al lado del tabasqueño.

Sin embargo, pese a que expresado por el autor en Reforma está ampliamente fundamentado, y que el mismo artículo resaltaba su nueva tolerancia a la crítica, Andrés Manuel respondió como suele hacerlo cuando una crítica le incomoda.

Primero respondió al autor en Twitter: “Hace tiempo que Jesús Silva-Herzog Márquez me cuestiona con conjeturas de toda índole. Hoy, en el periódico Reforma, me acusa sin motivo de oportunista. Ni modo, son tiempos de enfrentar a la mafia del poder, a sus secuaces y articulistas conservadores con apariencia de liberales”.

Esta crítica desató respuestas por parte de un importante número de intelectuales, quienes cuestionaron la poca tolerancia del candidato de MORENA y su agresividad ante aquellos que lo cuestionan. Entre ellos, Enrique Krauze, quien de manera breve responde, también a través de Twitter: “El mesianismo condena. El liberalismo debate.”

López Obrador contestó, de nuevo explosivo y de nuevo a través de Twitter: “Enrique Krauze: en buena lid y con todo respeto, tú también eres de aquellos profundamente conservadores y que simulan, con apariencia de liberales. Y por su puesto que acepto la crítica y respeto el derecho a disentir.”

Ante ello, Krauze respondió en Twitter: “Andrés Manuel López Obrador: en buena lid y con el mismo respeto, creo que tu concepto de liberalismo está profundamente equivocado. Hallemos el espacio para debatirlo.”

Sin lugar a dudas que este intercambio demuestra la importancia que tienen el día de hoy las redes sociales, que nos permiten contrastar en tiempo real los planteamientos de figuras de gran importancia del escenario nacional.

De lo anterior quiero rescatar las siguientes ideas:

Se mantiene la intolerancia obradorista a las críticas, aunque después escribe que “respeta el derecho a disentir” esto más bien refiere su imposibilidad de suprimir a quienes, en la vía de los hechos, disienten al interior de la sociedad. No es el caso al interior de su partido, donde si cuenta con el poder de suprimir la crítica y en donde los propios reglamentos la prohíben, como escribía el día de ayer en este mismo espacio. También hemos podido constatar en diferentes videos de asambleas de MORENA como a quienes cuestionan las decisiones tomadas por Andrés Manuel siempre se les acusa, de manera sencilla, de ser infiltrados enviados por otros partidos.

Es decir, Andrés Manuel concibe el respeto al derecho a disentir como la tolerancia obligada ante la imposibilidad de suprimir las opiniones distintas del escenario público. El verdadero respeto y la verdadera tolerancia se da en el debate de argumentos, como los que los autores aquí mencionados y otros han esgrimido y ante los cuales Andrés Manuel podría polemizar y defender su visión.

En lugar de ello, prefiere recurrir a la descalificación, acusando implícitamente a Silva-Herzog Márquez de ser parte de “la mafia del poder y sus secuaces”, ese mal amorfo del que todos los que no estamos con él formamos parte y del que la única forma de salir es sumándose a su movimiento con subordinación incondicional y absoluta.

Acusa también a ambos autores, Silva-Herzog Márquez y Krauze, de disfrazarse de liberales. A lo que de manera atinada respondió el segundo “el liberalismo debate”, diciéndole también que “…creo que tu concepto de liberalismo está profundamente equivocado. Hallemos el espacio para debatirlo.”

Andrés Manuel siempre se ha definido a sí mismo como Liberal, así lo ha expresado en diferentes momentos de su vida política y lo refrenda con frecuencia. A su vez, al acusar a quienes lo critican de simular ser liberales, se entiende que tiene un concepto definido y claro de lo que, a su juicio, implica ser liberal y por qué aquellos no pueden ser catalogados como tales.

Atinadamente Krauze lo invita a debatir conceptos, un nivel superior al de las descalificaciones personales y en donde se pueden, si se quiere, encontrar coincidencias reales que no partan de la sumisión o la anulación del otro. Creo que mucho ayudaría a la democracia mexicana que la clase política, en general, no solo Andrés Manuel, aceptara debatir sus conceptos y proyectos con otros actores sociales.

Hoy tenemos un escenario donde los políticos, de la filiación que sea, se ponen en la mayoría de los casos por encima de la sociedad a la que en teoría debieran servir para acabar sirviéndose de ella. Una de las mejores formas de volverlos terrenales y darles responsabilidad social es abriendo el debate más allá de la propia clase política y más allá de los elementos comunes del debate político mexicano, que ronda más en las descalificaciones y acusaciones mutuas que en el contraste de proyectos y conceptos.

En ese sentido, Krauze ha puesto sobre la mesa una oportunidad importante que, de saberla aprovechar, podría demostrar que López Obrador si ha tenido el cambio positivo ante la crítica que citaba Silva-Herzog Márquez y que los mensajes de ayer solo fueron un exabrupto, una reminiscencia del pasado. Además nos permitiría conocer más a fondo cual es el concepto de liberalismo que dice enarbolar y contrastarlo contra el de otra de las figuras que en el ámbito nacional se autodefine como liberal. Se podrían, seguramente, encontrar coincidencias y pulir las diferencias.

Sin embargo lo anterior es poco probable.

Sí un actor político ha demostrado ser poco proclive al debate y refractario al intercambio de ideas en ambientes no controlados, quien incluso se molesta con la prensa cuando le realiza preguntas incómodas, ese es Andrés Manuel. Y sí por lo general suele rehuir el debate, poco probable resulta pensar que lo aceptará con una de las mentes más lúcidas del pensamiento mexicano contemporáneo como lo es Enrique Krauze.

Así, sin dar siquiera el debate, ambos nos estarán dando muestra en los hechos de como conciben el liberalismo más allá de las definiciones formales y AMLO, amante del béisbol, teniendo hoy una bola que podría sacar del campo en caso de batearla, seguramente, por indisposición a siquiera intentarlo, tendrá un strike más, uno que tal vez lo ponga en esta tercera contienda, al borde de ser ponchado.

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