domingo 21 abril 2024

Miopía de críticos en caso Segalmex

Canela Fina

por Rubén Cortés

Los sabuesos del Caso Segalmex ayudan al gobierno al denunciarlo como un cochino asunto de corrupción local. Porque el Caso Segalmex es más que eso: es una operación secreta del gobierno mexicano con la dictadura de Venezuela, en contra de Estados Unidos.

Por eso aparecieron a la venta la semana pasada, en los países ex comunistas de Europa del Este, pilas AAA empaquetadas con el logotipo “Segalmex”, y los rótulos de “Secretaría de Agricultura” y “Gobierno de México”, en el dorso.

Porque Segalmex y el dictador venezolano Nicolás Maduro crearon una ingeniería financiera ilegal que movió millones de dólares por puertos, aeropuertos y bancos de todo el mundo sin casi dejar rastro, como demuestra un proceso en Estados Unidos.

Una investigación del diario español EL PAÍS y el portal venezolano Armando.info. lo demostraron, con hechos y datos que usa la Fiscalía estadounidense hoy en su proceso contra el testaferro de Maduro, quien fue el montador del entramado con Segalmex.

El prestanombres, Alex Saab, está preso en Miami, y en 2019 y 2020, compró en México alimentos por 64 millones de dólares para Maduro, quien los vendió a sobreprecio a los venezolanos, a través de sus programas sociales.

Pero Saab resultó ser colaborador de la DEA; y la pregunta en este momento es si Estados Unidos tomará la decisión política de olvidar el Caso Segalmex, a cambio de que México le sirva de policía migratorio y pare el tráfico de fentalino a sus calles.

En todo caso, agarrado si tiene Estados Unidos al gobierno mexicano en el Caso Segalmex: la empresa mexicana Libre Abordo manejó una red con 30 países, para contrabandear petróleo de Maduro que el dictador quería mover en mercados internacionales.

Documentos filtrados indican que el esquema incluyó también la comercialización de carbón y aluminio con el visto bueno del gobierno mexicano, y manejado por comisarios mexicanos del Eje La Habana-Caracas, ubicados por los cubanos en la oficina de Ebrard.

De ahí que el gobierno mexicano insiste en querer hacer ver aquí el desfalco en Segalmex, como uno más en su régimen de tantos desfalcos: y ha hecho morder el anzuelo a los legisladores que se interesan en denunciar el desfalco.

Sin embargo, estos legisladores tendrían que ver más allá y divisar el alcance mayor: el Caso Segalmex es una operación secreta del gobierno mexicano con la dictadura de Venezuela, en contra de Estados Unidos. Y quienes lo dicen son fiscales de Estados Unidos.

Mientras, quien dirigía Segalmex durante el andamiaje del entramado internacional (que tiene hasta pilas con la marca de Segalmex en Europa del Este) está buen a resguardo en un cargo en la secretaría de Gobernación: Ignacio Ovalle.

Caso Segamex es una granada sin espoleta.

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