Durante el sexenio de Calderón, la petrolera mexicana ya traía problemas para invertir y necesitaba capital privado, sin embargo, no se contaba con la mayoría del Congreso, y en aquel entonces Georgina Kessel, secretaria de Energía, con el aval del propio Calderón, buscó una fórmula que no pasara por reforma constitucional, fue la de contratos incentivados. Sí, adivinó, los mismos contratos que ahora Octavio Romero, director de Pemex de la 4T, está lanzando como solución a la petrolera: Los contratos incentivados son los CSIEE, los Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Extracción, que dio a conocer con bombo y platillo el actual director de Petróleos Mexicanos.
NO FUNCIONARON; NO COMPARTÍAN RIESGOS Y UTILIDADES
Los contratos incentivados… no funcionaron. El gran problema era que no compartían utilidades. De ahí que cuando Peña Nieto llegó, y ya con posibilidades de lanzar reformas en el Congreso, el entonces equipo de Pedro Joaquín Coldwell, en la Secretaría de Energía, buscó otro tipo de contratos, unos que compartieran riesgos y utilidades.
Y esto es lo que esperaba el mercado, el complemento de inversión privada a través de los farm outs, donde Pemex y privados comparten riesgos, capital, y utilidades.
Se regresó a los contratos que existían en el sexenio de Calderón, donde éste y Kessel si hubieran tenido posibilidades, hubieran sacado algo mucho más agresivo que los contratos incentivados.
Esos contratos incentivados, o de servicios, son con los que la actual administración de Pemex quiere echar a andar la petrolera.
Todos saben que Pemex está sobreendeudada, no cuenta con capital y no puede ir solo a muchos proyectos, por la simple razón de que no tiene para invertir.
PEMEX RECIBIRÁ
EL MISMO MONTO
DE DOS BOCAS
Sin apoyo de inversión privada, Pemex necesitará un trato fiscal distinto, donde pagará menos impuestos: porque el gobierno federal debe entrar a su salvamento.
El gobierno buscará reformar la Ley de Hidrocarburos para que Pemex pague menos a la Federación.
Se reducirá la tasa de Derecho por la Utilidad Compartida, del actual 65% a 58% en 2020, y a 54% para 2021. El objetivo, darle un respiro a Pemex.
Esto le permitirá a Pemex recibir 141 mmdp, que si se pasan a dólares, curiosamente, es el mismo monto que costaría la construcción en Tabasco de la Refinería de Dos Bocas, 7 mmdd, en la cual ha insistido López Obrador que no rebasará ni ese monto ni tres años de construcción.
PLAN DE NEGOCIOS A LA MITAD
El Plan de Negocios de Pemex se quedó a la mitad. Atendió las alertas de Hacienda, pero no del todo. Trató de sacar el apoyo de los privados, pero los contratos incentivados o de servicio que plantea hace años no tuvieron apetito por los inversionistas. Sin mucho apoyo de asociaciones privados, Pemex requerirá recibir dinero del gobierno, y la ayuda fiscal será por 141 mil millones de pesos en tres años. El problema es que Pemex sigue muy endeble financieramente. No se complementó con inversiones y riesgos privados, a través de las alianzas o farm outs, y las agencias calificadoras continuarán poniendo su deuda en posible baja crediticia.
Este artículo fue publicado en Excélsior el 17 de julio de 2019, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

