Etcétera

Réquiem por Paulina Camargo (otra poblana asesinada por su novio)

Es la foto de perfil en Facebook de una muchacha de 19 años. Fresca, sonriente, alegre.

Ella utiliza brackets y tiene el cabello a la altura del cuello. Usa el tipo de ropa que cualquier chica de su edad viste cotidianamente: jeans, playeras ajustadas, mallones, vestidos cortos para la primavera…

Cuando recorres sus fotos la encuentras diferentes momentos de su vida: algunas cenas familiares, escenas escolares con sus amigas, selfies antes de irse a una fiesta, imágenes con sus padres en casa (con una mesa y vino tinto), instantáneas con perros que rescataba.

En pocas palabras, sus redes sociales son la bitácora de una mujer que parece llevar una vida tranquila, sin sobresaltos. No te topas nunca con comentarios agresivos. De pronto, saltan post de algunos con artículos de su interés: memes, links de moda, tarjetas de felicitación (el 24 de julio celebró su cumpleaños y se dio a la tarea de contestar cada uno de los comentarios de sus amigos).

Hace apenas unos días, el 24 de agosto a las 9 horas con 54 minutos, para ser precisa, subió un “estado” de Facebook donde da a conocer la gran noticia: será madre y está feliz. Ella siente que ese bebé es una bendición y no repara en compartir los cambios físicos que va notando en su cuerpo y escribe: “Dolor de piernas, calambres, estreñimiento, antojos, sentimental al cien, colitis, etc… Jaja gajes del oficio”. Esta publicación recibe 124 likes y varias respuestas de sus amigas y familiares que, además de felicitarla, le dan consejos para sobrellevar los síntomas.

Al parecer sus padres la apoyan con la decisión de ser madre. Del que no se sabe nada, al menos nunca aparece ni en las fotos ni en los comentarios, es del papá del bebé que lleva dentro. No hay por qué escandalizarse, en estas épocas es de lo más común que una mujer críe sola a sus hijos, más si es tan joven.

Esto es, a grandes rasgos, lo que se ve en el Facebook de Paulina Camargo Limón.

Una cuenta que hasta este momento está activa y que cualquiera puede visitar: amigos, no amigos. Todos. Una cuenta como la mía, como la tuya…

Lo que no he mencionado es que a partir del día 25 de agosto, justo unas horas después de que Paulina publicara la noticia de su embarazo, en su muro y en otros muros de Facebook empezó a circular una foto que nada tenía que ver con el estado de gracia en el que vivía la chica hasta la hora de apagar sus dispositivos la tarde del 25, cuando el novio (que hacía un mes había decidido no apoyarla en la decisión de tener al bebé), reapareció y ofreció llevarla a una consulta con el ginecólogo.

A decir de sus amigos más cercanos, Paulina estaba contenta (y nerviosa) por la reaparición de José María Sosa, ya que desde el primer momento que supo que iba a ser papá, negó al niño y se hizo a un lado.

¿Qué pasó después de la supuesta consulta?

Paulina no regresó a su casa.

Pasaron los minutos y las horas. Anocheció. Los padres comenzaron a monitorearla por medio de los contactos que tenían de sus amistades más cercanas. Nada. Llamaron al novio, éste aseguró que, tras salir del consultorio, ubicado en la Plaza del Sol del Circuito Juan pablo II, él mismo la subió a un taxi. Un automóvil Jetta conducido por un hombre gordo y moreno.

Eso es lo que dijo José María Sosa. Lo sostuvo cuantas veces se lo preguntaron.

La angustia crecía mientras despuntaba el alba. El 26 de agosto llegó y Paulina no se comunicaba. Entonces la familia circuló por las redes sociales la foto de Paulina pidiendo informes sobre su paradero.

¿Alguien la ha visto? Ella es Paulina Camargo Limón. Tiene 19 años. Tiene 18 semanas de embarazo. Llevaba puestos mallones cafés y blusón anaranjado.

Como el tiempo “oficial” para que las autoridades comiencen a buscar a una persona desaparecida es de 72 horas, las redes fungen como mecanismo de ayuda social, así que la imagen de Paulina se esparció rápidamente por los muros poblanos.

Nada. Amaneció, volvió a anochecer.

Los que seguimos de cerca el año pasado los casos de Karla López Albert y de Iraís Ortega, temimos inmediatamente que a Paulina pudiera haberle pasado algo similar.

Las coincidencias entre caso y caso eran abrumadoras: los novios, cobardes confesos desde el instante de evadir su responsabilidad, resultaron ser los asesinos de estas muchachas y sus hijos.

La noche del 27, la PGJ citó al novio de Paulina Camargo a declarar. José María Sosa, de 19 años, estudiante de mecatrónica, comenzó a tropezar en las versiones de los hechos. Se contradijo. Resistió. Aseguró que él la había dejado con vida en un taxi marca Volkswagen Jetta conducido por un hombre gordo y moreno.

Horas más tarde, y bajo la presión se su propia conciencia, se declaró culpable y narró con detalle lo sucedido.

La misma noche del 25 de agosto, cuando supuestamente habían ido médico, José María llevó a Paulina a su departamento ubicado en el Infonavit “La Margarita”, y ahí la estranguló. Minutos más tarde, dispuso su cuerpo inerte en bolsas jumbo de basura, y lo fue a depositar al contenedor de basura del condominio.

Una vez declarado el crimen, los cuerpos policiacos iniciaron la búsqueda del cuerpo de Paulina. Al no ser hallado en el contenedor donde Sosa Álvarez dijo haberlo abandonado, se ordenó que fuera buscado entre los escombros del relleno sanitario.

¿Qué pasa por la cabeza de un joven para cometer este tipo de atrocidades contra una pareja sentimental y su propio hijo?

Al no poderse resolver el misterio, muchas voces echan culpas absurdas, como afirmar que este tipo de crímenes traen un tufillo político.

¡Seriedad! El chavo es una víctima de su propia estupidez, y su castigo empezó, como el de Raskólnikov, a la hora de ver sin vida a Paulina.

Este mismo sábado, José María fue remitido al reclusorio de San Miguel, donde seguramente se encontrará con Manuel Forcelledo Nader (asesino de Karla López Albert) Juan Carlos Sánchez Pérez (asesino de Iraís Ortega) y con las respectivas bienvenidas violentas que les dan los demás reos a los tipos que deciden matar a sus novias embarazadas.

Descanse en paz Paulina Camargo Limón y el hijo que llevaba en su vientre, y desde este espacio, mis condolencias a su familia.

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