lunes 26 febrero 2024

¿Todo saldrá bien, Ozon?

por Germán Martínez Martínez

El cine puede hacer mucho más que contar historias, pero su vena narrativa es la más conocida. Asimismo, las películas construidas alrededor de relatar son, probablemente, el tipo de cine más accesible. Todo saldrá bien (2021) es el vigésimo segundo largometraje de ficción del director François Ozon (1967). La cinta plantea el tema de la eutanasia de manera evidente. Emmanuèle (Sophie Marceau) es una escritora cuyo padre, André (André Dussollier), es hospitalizado. A pesar de cierta recuperación, ve impedida su movilidad y afectada la que ha sido hasta ese momento su vida. Como éste, los filmes narrativos suelen deparar ciertos placeres, pero también es frecuente que conlleven limitaciones cinemáticas a pesar de ser hegemónicos.

Los actores Sophie Marceau y André Dussollier en Todo saldrá bien. Cinefotografía de Hichame Alaouié.

La materia del cine narrativo son los temas comprensibles, aquellos que, con un solo parlamento, con una sola imagen, o una escena, quedan no únicamente expuestos, sino que involucran al público. Sucede así, no necesariamente por virtud comunicativa, sino porque tales asuntos, fuera de lo creado audiovisualmente, apelan a temas —con frecuencia de actualidad— que conllevan una serie de posiciones alrededor de ellos. El cine industrial —abrumadoramente basado en historias— se hace a partir de lo aprehensible, no de la indagación y creatividad personales que representan un desafío de contemplación activa: asomarse a otra gente es ardua tarea irrepetible ante la que cabe, si acaso, alguna actitud de apertura, no un código de desciframiento.

Marceau interpreta a la escritora Emmanuèle. Cinefotografía de Hichame Alaouié.

Todo saldrá bien plantea un dilema ético de la mayor importancia. Es asunto contemporáneo en el sentido de que las legislaciones se modifican ante él, provocando conflictos; es un tema de antes y del futuro porque atañe a decidir sobre el fin de la propia vida. André se encuentra en Francia, donde la eutanasia no es permitida, pero —aun con dificultades y riesgos legales— es viable llevar a cabo un procedimiento de muerte asistida en la vecina Suiza. La película está basada en la novela autobiográfica de Emmanuèle Bernheim (1955-2017), guionista de Ozon en largometrajes previos. No obstante, ni el anclaje en la realidad ni la cara filosófica de la circunstancia, dan automáticamente drama, gravedad a las acciones, ni calidad cinematográfica al resultado. Haría falta convertir el referente en experiencia audiovisual.

El de François Ozon es cine industrial, con las garantías y deficiencias que eso implica. La peripecia de André es presentada competentemente y —sin alcanzar complejidad— se muestran varias facetas de su vida. Pero elogiar la factura de un filme profesional —como su montaje o iluminación— es casi como exaltar la ortografía y ausencia de faltas gramaticales en un libro. En cambio, entre las debilidades, juzgando la obra según sus propios parámetros narrativos: Todo saldrá bien no cumple en transmitir el proceso de Emmanuèle, la protagonista, a quien —ante la insuficiencia de lo visto en pantalla— el público debe interpretar según el contexto extrafílmico.

Géraldine Pailhas es Pascale, hermana de Emmanuéle. Cinefotografía de Hichame Alaouié.

La opción de hacer un cine que no se deba al cine, sino a su entorno puede tener puntos de interés, pero estos suelen ser cuestiones sociológicas, incluso cuando sus hacedores pretenden darles carácter político, pues tales contenidos permanecen en el plano de la cuenta larga, no de repercusiones o luchas inmediatas. En Todo saldrá bien hay acierto en tratar con naturalidad la homosexualidad de André, al lado de su matrimonio y procreación con la madre de Emmanuèle y su hermana. Por la edad de los personajes —que crecieron en un ambiente adverso a la tolerancia—, las hijas llevan una relación tirante con el amante mantenido de su padre. Esta sutileza contrasta con —para mencionar un par de películas recientes de Ozon— el abordaje frontal de la prostitución juvenil y los abusos sexuales por sacerdotes católicos en Joven y bella (2013) y Por gracia de Dios (2018). La plena integración social pasa por esa pérdida de énfasis en las preferencias sexuales.

El director francés François Ozon.

Dado que Ozon cimenta su cine en temas controversiales, la atención tanto del realizador como de los espectadores se desvía hacia esos asuntos por sobre la especificidad del medio cinemático. O sucede que el público termina fijándose, en vez del conjunto, en elementos como la fotografía —sin manierismos en Todo saldrá bien— o el reparto y sus actuaciones, por ejemplo, la bien manejada belleza de Marceau que no puede ocultarse, pero queda en segundo plano. Sin embargo, así como Por gracia de Dios depende excesivamente de la disposición previa del público contra los crímenes de curas católicos, así también Todo saldrá bien se sostiene en prejuicios sobre la eutanasia —como suponerla impensable— cuando, en la práctica, el deterioro extremo de un progenitor y su alusión a tal alternativa puede generar dolorosa comprensión. La ambigüedad de la película —no alguna neutralidad observante— también es demérito, no porque Ozon deba tomar partido sino porque podría haber desarrollado cinemáticamente la situación.

El título para México puede parecer paradójico, pero es sólo mala traducción: al final, desde Suiza, la encargada reporta a Emmanuèle que: “Todo salió bien” con su padre. Ozon no puede expresar lo mismo. Quizá el paradigma de permanente innovación en las formas demuestre ser, con el paso del tiempo, sólo una etapa en la historia del arte. Si fuese así, el apego de Ozon por contar historias, su tradicionalismo y ordinariez audiovisual podrían ser reivindicados, más allá de la industria cinematográfica. Pero, la centralidad del factor creativo en estas prácticas parece persistir. Así, de no pasar al olvido, quizá continuaría la pregunta de si Ozon nulificó su creatividad por acogerse al amparo de temas atractivos.

Todo saldrá bien aborda el tema de la eutanasia. Cinefotografía de Hichame Alaouié.

Todo saldrá bien es parte de la 72 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, que se realiza del 10 al 27 de noviembre de 2022 y en otras sedes —Cinépolis, Cinemex, Cinematógrafo del Chopo, Cinemanía, CCU UNAM, Le Cinéma IFAL y el Centro Cultural Jaime Torres Bodet del IPN— del 17 de noviembre al 8 de diciembre.

También te puede interesar