A raíz del segundo informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), mucho se ha cuestionado la actuación del director de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la PGR, Tomás Zerón de Lucio, en las investigaciones del caso Iguala. Ese 24 de abril, los expertos mostraron un video grabado por los reporteros independientes José Giménez y Daniel Rodríguez, el 28 de octubre de 2014, en donde aparece el mencionado funcionario con uno de los presuntos involucrados en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en las inmediaciones del Río San Juan, donde presuntamente fueron arrojados los restos de los jóvenes después de haber sido incinerados.
Los integrantes del GIEI apuntaron en su presentación que no coinciden las fechas del video y la que cita la PGR como el día en que se hicieron las diligencias formales en ese sitio; según el informe de la CIDH, Zerón estuvo un día antes. Esa revelación, aunada a las explicaciones anodinas ofrecidas por director de la AIC en un mensaje a medios, ha contribuido más a alimentar las suspicacias y acrecentar las dudas, que a tener certezas
Y es que a lo largo del año y siete meses de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos, con mucha responsabilidad, rigor periodístico y verdadero interés humano en el tema, varios medios y periodistas lo han analizado con seriedad, han exhibido el desaseo con que la PGR ha conducido las indagatorias, y hasta donde les ha sido posible, han tratado de atar los muchos cabos sueltos que hay en esta dolorosa historia que ha marcado al gobierno de Enrique Peña Nieto y a México.
Desafortunadamente, otro grupo de medios e informadores han utilizado este asunto como bandera propagandística y política, más para jugar el papel de adversarios de Peña Nieto y su partido, que para tratar de abonar a que algún día se sepa la verdad. En esa tesitura, articulistas como Ricardo Raphael de El Universal, o Álvaro Delgado, de Proceso, han responsabilizado abiertamente a Tomás Zerón de “sembrar” evidencias en Cocula; su base es el video presentado por el GIEI, que si bien aporta datos y pistas, son necesarias investigaciones más profundas para llegar a la conclusión de que en efecto, el funcionario incurrió en la conducta delictiva que se le imputa. Hasta hoy no se han hecho.
Pero aún haya más; con base en la especulación asociada a una revisión de los cargos que ha ocupado Zerón de Lucio, le han adjudicado otras “siembras” en otros casos como de la niña Paulette. Pruebas no se ofrecen, sólo coincidencias circunstanciales con las que se alimenta el ya desatado sospechosismo.
Este miércoles 4 de mayo, le cuelgan un nuevo “milagrito” al rosario del tristemente célebre funcionario de la PGR, pero éste tampoco es resultado de una acuciosa investigación donde ahora sí hay evidencias que verdaderamente incriminen a Zerón, sino exactamente al revés. El abogado la empresa Infraiber, Paulo Diez, un hombre que se la ha pasado casi un año pagando desplegados en la prensa y marcando bitácora un grupo de medios para ventilar su conflicto legal con la constructora española OHL, publicó este 2 de mayo una carta dirigida a la PGR en donde exige que se esclarezca el papel de efectivos de esa dependencia en la “siembra” de un arma de que fue objeto en septiembre de 2015. Acusa una “operación criminal” en la que “puede estar” implicada OHL como represalia por las denuncias que ha hecho en contra de este consorcio.
Paulo Diez da de este modo un viraje a lo que él mismo había expresado apenas el 13 de enero, en una carta enviada al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, en la cual manifestó que según sus “investigaciones personales”, agentes del Estado de México habían participado en la “siembra” de la pistola.
Pues bien, aprovechando la fama creada al señor Tomás Zerón como “sembrador” de pruebas, el reportero Jenaro Villamil publica este miércoles 4 de mayo en su portal Homozapping, un texto donde asegura que funcionario también “habría” sido el encargado de “sembrarle” la pistola al abogado de Infraiber. ¿Sus pruebas?, las de siempre: “versiones anónimas”, provenientes del interior de la PGR.
Si se llegara a demostrar fehacientemente que Tomás Zerón de Lucio, en verdad “sembró” evidencias en el caso Ayotzinapa, es una obligación denunciarlo así y exigir que se le procese conforme a derecho. Pero así como es reprobable que funcionarios de las instituciones encargadas de procurar justicia enreden los casos que tienen a su cargo para dificultar su esclarecimiento, también lo es que el periodismo de consigna “siembre” especulaciones con el mismo objetivo.
