Consumidor, el centro de la reforma

Las telecomunicaciones viven una verdadera revolución tecnológica que hace palidecer cambios en otros sectores. Tan sólo el año pasado en plena recesión, cuando la economía cayó 6.5%, el sector de telecomunicaciones creció 16% (datos de la Cofetel).

Ante tal velocidad, las legislaciones tienen que dar visos claros de hacia dónde se debe caminar.

En México sí se ha avanzado hacia un nuevo arreglo institucional, donde la Cofetel toma autonomía, pero la SCT mantiene determinadas prerrogativas.

Sabemos que no basta con que la Cofetel tenga las concesiones para evitar la politización en los refrendos de las con cesiones de radio o televisión. La legislación debe ofrecer claridad en una faltante de la nueva legislación, la radio.

La radio de Amplitud Modulada quedó en el vacío. De igual manera también quedó en desventaja la radio permisionada del Estado así como estaciones indígenas.

Ha faltado la certidumbre a la radio, donde se debe definir los pasos del nuevo régimen de digitalización y pasar las radios AM a FM, así como darles a las permisionadas mayor claridad.

Al respecto, existen iniciativas del PRI importantes, tanto en el Senado, donde el tricolor carece de mayoría, como en la Cámara de Diputados, donde los priistas tienen mayoría y podrían sacar adelante la digitalización de la radio así como una mayor claridad en el refrendo de concesiones.

Recordemos que actualmente algunas concesiones que podían ser refrendadas podrían ser licitadas, lo cual le resta total margen de reinversión a las mismas estaciones de radio. Ningún concesionario va a invertir en una estación que puede perder.

El otro gran faltante de la legislación es el hilo conductor de las políticas públicas que no se puede perder de vista: que todos los cambios sean para favorecer al consumidor final. Se dice fácil, pero muchas veces no se entiende.

Muchos legisladores y diseñadores de políticas públicas creen que deben favorecer a las empresas mexicanas por ser generadoras de empleos y reinversiones. Pero la verdadera vocación debe ser el consumidor final.

¿Qué es lo importante para el consumidor final? El tener acceso a elegir entre varios competidores, para lograr calidad y precio.

El marco legal de telecomunicaciones debe estar a la altura de los retos. Uno mayúsculo es la convergencia tecnológica, donde los operadores que antes daban televisión ahora pueden dar telefonía, mientras los que sólo daban telefonía ahora pueden ofrecer televisión. Y ambos pueden dar Internet, fijo y… móvil.

Muchos críticos han dicho que las concesiones actuales no pueden darse tal y como están, donde los operadores sólo daban uno o dos servicios. Ahora las redes pueden ofrecer varios servicios a la vez. Y allí es donde hay mucho por hacer porque los avances permiten la convergencia tecnológica, y ante tal situación, las normas pueden ser sumamente restrictivas.

El marco legal debe permitir la actuación de los competidores, liberarlos. Pero siempre tomando en cuenta un límite: que no tengan tal poder de dominancia que puedan imponer sus condiciones a los demás operadores y restringir la competencia.

Por estas razones, los cambios a las telecomunicaciones pasan, forzosamente, por fortalecer la Comisión Federal de Competencia. Y ésta no debe restringir solamente el tamaño de las empresas, sino su actuación en el mercado.

Las telecomunicaciones pasan por un verdadero reto tecnológico, que implica retos legales y competitivos. Y en toda la discusión no podemos olvidar al consumidor final.

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