Estamos a la mesa otra vez y surcan el aire las cartas, son rastros del pasado reciente que cada quien entiende como puede y quiere. Éstas a nosotros nos volvieron a sorprender pero sobre todo nos dieron gusto porque, aunque parezca imperceptible, en México hemos tenido avances importantes, por ejemplo, en el desarrollo de las contiendas electorales.
Memoria que algo queda
Imagine a cualquier funcionario del IFE que, ahora mismo, considere legítimo que los medios le den más espacio al partido de su simpatía que a otros. Bueno, pues eso fue lo que declaró, hace diez años, Arturo Sánchez Gutiérrez, entonces director ejecutivo de Partidos Políticos y Prerrogativas del IFE y, a partir del 3 de noviembre de 2003, consejero electoral del instituto. “Es parte de la libertad de expresión”, dijo el funcionario. En tal contexto, el tercer informe del monitoreo del IFE exhibía la inequidad de las cadenas de radio y televisión en la cobertura del proceso electoral: hasta ese momento, a Francisco Labastida Ochoa le habían dedicado 159 horas con 22 minutos y 34 segundos, es decir, el 49.5% del tiempo total, en tanto que a Vicente Fox menos de la mitad con un 21.9% y a Cuauhtémoc Cárdenas el 16.34%. Por cierto, al ejercer su “libertad de expresión”, hasta ese mes de abril, la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión dejó de trasmitir mil 842 spots del IFE.
Mientras Sánchez Gutiérrez apoyaba a los medios electrónicos, los candidatos opositores a la Presidencia exigían equidad a la CIRT y José Woldenberg, presidente del IFE, pedía a la Secretaría de Gobernación no bloquear los anuncios del instituto contra la compra y la coacción del voto. Esos fueron momentos de tensión también por la resistencia de la CIRT para adecuarse al signo de la competencia, como también lo prueba su “indefinición”, así lo denunciaron los representantes de los partidos opositores, para dar más de una hora al debate entre los candidatos que sucedería el 24 de abril. Son también días de reacomodos en los medios. El 1 de abril de 2000, dos emblemáticas figuras renuncian a Televisa, Abraham Zabludovsky y, en solidaridad con él, su padre, quien trabajó en la empresa durante más de 50 años. En esa ocasión José Gutiérrez Vivó, en Monitor, entrevistó a Jacobo, y así supimos que la decisión Abraham fue por no ser considerado como titular del noticiero nocturno que, desde entonces, conduce Joaquín López-Dóriga. MVS, además, informó que Guillermo Ortega se integró a sus filas y Raúl Peimbert continuó su apuesta en esa empresa mientras TV Azteca buscaba afianzar nuevos rostros en la pantalla y Canal 40 se consolidaba (justo este mes se cumplen 13 años del reportaje que en ese canal se hizo sobre Marcial Maciel y que le representó un boicot publicitario de varias empresas, entre otras, de Bimbo).
Abril de 2000 es el mes y el año que registra con nitidez la importancia de los medios de comunicación dentro de la esfera pública y, en particular, en el desarrollo de las campañas electorales. Por eso también se constatan enormes resistencias para adecuar el marco legal de la radiodifusión y las telecomunicaciones, como lo muestra que a los intentos en tal sentido varias de esas empresas le llamaran Ley Mordaza. Lo central es que de ese tiempo a la fecha ese tipo de acusaciones se han ido diluyendo e incluso varios de quienes las profirieron ahora coinciden con la reforma a la ley que regula la industria, pero sobre todo, se constata, en la reciente reforma electoral, que la libertad de expresión nada tiene que ver con la responsabilidad social de los medios electrónicos en la cobertura de las campañas electorales.


