Pifia del Presidente; acierto de replicantes

El 2 de febrero en Tokio, Felipe Calderón aseguró ante los medios de aquel país: “La Constitución de la República habla explícitamente del matrimonio del hombre y la mujer, y ahí simplemente hay un debate legal que tiene que ser resuelto por la Suprema Corte”.

El Presidente falseó los hechos por ignorancia o mintió a sabiendas. En realidad, como dicen Carlos Monsiváis, Jenaro Villamil y Jesús Ramírez Cuevas en una carta publicada al otro día en La Jornada, la Constitución se refiere a la familia, como se advierte en el artículo 4o, y además, citan el artículo primero: “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquiera otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

¿Así o más claro?

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