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Escalinata

Desandar suele ser tedioso; cuando se hace, se experimentan olvidos, olvidados, de las filmaciones de ella habitando el piano, con su voz limpia, de agua clara. Desandar suele ser espuma, quedan solamente colillas para reencontrarla, al final del rastro puede

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Metro

      Cuando iba en el metro, pensaba en ti, en tus versos, en tus ojos.

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No sé dibujar edificios

En la medianía del horizonte, encuentro gigantes dormidos; comienzo a darles forma, se tergiversan, se destruyen, así evitando la catarsis vespertina, al detenerse la destrucción, me ataca la amnesia, olvido el encuentro con el sinfín; el tiempo deja de transcurrir.

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Arsenal

A mi familia, mi otra familia. Hoy les contaré una historia, una historia de amor, de neblina; hace un tiempo, un grupo de amigos compartía sus sueños, entre risas construyeron algo más allá del tiempo, con alegres cantos repasaban las

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Allá solamente llueve

No despierto soñando el regreso, sé que la reversa se olvida, o al menos, cesa el dolor; senderos luminosos alcanzan la vuelta de la esquina, transito hacia ellos, sin temor al colapso celestial, ajeno a bondades, maldiciones, allí, hay un

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Avión

Escribí tu nombre en una hoja de papel, cuidadosamente la doblé; hice un pequeño avión con ella, le hice volar a través de la ventana, quedó entre los cables de luz, negándose a partir.

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Caña y otras travesías

Para César El mundo siempre fue nuestro, lo caminamos, disfrutando cada paso que dimos, las cervezas no nos faltaron, tampoco la metáfora de una cuba libre, mucho menos caídas, salíamos tropezando de tantas cuevas, que hemos olvidado sus ubicaciones, manejando

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Tiempo sobrevolando el océano

Al despertar me invade, lo que no había sido sol, el pesar en los parpados explota con el frenesí de los pájaros, pero respiro la madera, sus comienzos de bosque que un viento ficticio recorre, para desordenarme los cabellos, la

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Hábitos nocturnos

Noche inalcanzable, has que conserve su recuerdo, sus leves ojos color de Cedro, la inconclusa bondad de su voz; te pido las conserves, otros amaneceres me conducirán a la amnesia, te permito me borres los días de tránsito, incluso dejo

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Colapso del danzante

Las hojas del exterior se trenzan en un tango, predestinado a la catástrofe, se elevan, cortan a la mitad los rabos de nube, descienden y rozan la noche, liviana entre nuestros pies; retozan con el ritmo del bandoneón venido de

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