
Sonny (el pasado)
Quizás si mis poemas no se leyeran, mi gente seguiría aquí, si Icaria no existiera me seguirían comparando a mis ídolos e influencias y toda la gente que solía rodearme volvería para adjudicarse mis besos a la gloria. Si no

Quizás si mis poemas no se leyeran, mi gente seguiría aquí, si Icaria no existiera me seguirían comparando a mis ídolos e influencias y toda la gente que solía rodearme volvería para adjudicarse mis besos a la gloria. Si no

Hoy desperté y el corazón se me inundó de nostalgias, de amigos que hace años que no veo, de los viajes que juraba serían eternos y al terminar me dejaron con un vacío irremediable en el corazón; me carcome la

El tiempo que pasé en el aire lo utilizo para volver a las tardes de sol y camino hacia los sitios en donde me desvanecí entre las nubes. Allí encuentro restaurantes sin hora pico y aulas sin alumnos. En el

En este pequeño círculo yace la calma que la pólvora y los habitantes del bosque inglés arrancaron de mi pecho. Permanece comprimida, hasta que regresa entre los labios, se desata el mar; comienza el Edén.

De las ciudades que pisé no queda mucho, cuando las vuelvo a visitar la memoria les otorga detalles distintos, gente que no estuvo, letreros de neón que no existieron; cada vez que las veo, son apenas un epílogo de lo

Permanece un instante así, enredada entre las sábanas y mis brazos, con el cabello apenas alborotado, la piel empañada del rocío que creamos; aunque el reloj nos apure y tenga que cruzar la ciudad para devolverte al templo. Reposa

En tu manto de terciopelo me pregunto si aún habito, si de nuestros andares aún queda el dejo de lo que nunca fuimos. Porque entre tus nubes aún veo los poemas que nunca llegaste a escribir, pero repetías sin cesar.

Transité tantos sitios que no puedo recordar ninguno; no sé donde viví, sospecho que mi casa yace en ruinas; no recuerdo los besos que di; las playas en las que nadé, ellas decidieron abandonar mis ojos, ciudades y familias son

Transita ajeno a la condición de las máquinas, el felino cruza la calle a sus anchas y la máquina le espera, se detiene ante la providencia de su paso calmo de diamante en vida él se detiene, se limpia

Hoy es uno de esos días raros en que la casa huele a ti, tu alma se mezcla con el olor del café matutino, como besando al mundo en la aparición del nuevo sol. Te busco en los laberínticos rayos