Es la peor salida a Bolsa que hemos visto en los últimos tiempos. Facebook es una empresa atractiva, hasta sexy, por donde se le vea: sigue en plena expansión, es conocida por sus 900 millones de usuarios en todo el mundo, tiene una de las marcas mundiales más valiosas , y se sabe que es una red social con gran potencial para hacer negocios.
Cuando el grupo de inversionistas y el presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, decidieron hacer una empresa pública y listarla en Bolsa, jamás se imaginaron el desastre: colocaron sus primeras acciones el viernes 18 de mayo, el lunes 21 la caída de éstas fue del 11% y el martes 22 la baja fue de 8.90%.
Tan sólo en esos tres días Facebook perdió 17 mil millones de dólares en valor de capitalización de la empresa (supuestamente valía 104 mil millones de dólares cuando entró al mercado).
Vinieron las recriminaciones de todo tipo: demandas de accionistas argumentando que no les dieron información, que sólo a algunos bancos; vino el inicio de investigación de la Comisión de Valores (SEC por sus siglas en inglés), el supuesto estudio para mudarse de mercado y pasar a cotizar del electrónico Nasdaq al tradicional de Wall Street, el New York Stock Exchange (NYSE).
Vino el escándalo.
Y todo por un error imperdonable: escondieron información.
Lo peor que puede haber en una salida a la Bolsa de Valores es la falta de información, y todavía peor es que el mercado se entere del ocultamiento de datos. La reacción fue brutal en contra de la red social.
El agente colocador de la Oferta Pública Inicial de acciones de Facebook fue Morgan Stanley (junto con el JP Morgan y Goldman Sachs). Morgan Stanley, apenas dos días antes de la colocación dijo, de manera velada y a través de un operador vía Internet, que los ingresos de Facebook podían ser menores.
Esto no se hace en pleno road show de la empresa…quiere decir que ya les mentiste a muchos posibles inversionistas inflando las cifras.
La catástrofe se veía venir desde que General Motors, el principal productor automotriz de EU, retiró su publicidad de Facebook alegando que no le estaba funcionando.
Entonces, no sólo era un problema de menores ingresos no dichos a tiempo, sino que los anunciantes se estaban saliendo.
Y allí vino otro punto que infló el precio de la red social, y tiene que ver propiamente con su modelo de negocio.
En el prospecto de colocación dijeron que Facebook tenía gran potencial por sus modelos de publicidad en sus páginas, pero no se dijo que ello es básicamente en Estados Unidos. En muchos otros mercados, como por ejemplo el nuestro, el de México, la publicidad por Internet todavía va muy lenta. Y así sucede con varios mercados.
Dice el refrán: Si parece pato, si sabe a pato, si huele a pato…es un pato. NO hay más, inflaron el precio de la empresa. Inflaron el precio de salida de Facebook. Y vino el derrumbe. Ahora la red social de Mark Zuckerberg está en medio de todas las incógnitas, se duda de su modelo de negocios por Internet, debe enfrentar demandas de accionistas, donde la Comisión de Valores la investiga, y hay quienes quieren salirse del Nasdaq e irse a cotizar a la casa de enfrente, al NYSE. Es curioso: una red social con 900 millones de amigos y pocos le quedan a Zuckerberg y su equipo.

