Alguna vez Octavio Paz afirmó que las vocaciones son misteriosas, que nadie sabe por qué aquel niño toma un lápiz y dibuja y por qué aquel otro construye barcos y carreteras. Lo único que sabemos, dice el poeta, es que ese juego puede convertirse, con los años, en oficio o profesión. Algunos quedamos sorprendidos por las palabras, ya sea por su musicalidad o por su agudeza. Y por eso, algunos, nos dedicamos a una profesión cuya principal tecnología -dice García Márquez- es el lenguaje: el periodismo.
El periodismo es un oficio que trabaja fundamentalmente con palabras, nada más y nada menos que aquello que nos hace humanos. A menudo, quienes ejercen este oficio ignoran u olvidan la importancia del mismo porque, para empezar, no aman ni respetan las palabras. Esto ocasiona, muchas veces, que el periodismo quede reducido a una mera técnica y no a un proceso complejo de comunicación que puede modificar la dinámica social.
Lo vertiginoso en que ha devenido la práctica periodística, un tanto por la competencia mercantil y otro tanto por el desarrollo de las nuevas tecnologías, provoca que los profesionales trabajen en “tiempo real”, bajo un esquema en el que la reflexión está proscrita. Hacer periodismo ahora es como manejar un tractor sofisticado y veloz sin detenerse a preguntar qué se está haciendo, por qué ir en esa dirección y no en otra, cuál es la velocidad conveniente y cuál la técnica más eficaz. Lo importante en estos tiempos es sólo llegar antes que el otro.
Por eso Cómo se escribe un periódico. El chip colonial y los diarios en América Latina, un libro de Miguel Ángel Bastenier, fue publicado en el momento preciso. La precisión no viene del contexto sino del contenido, de su capacidad para escudriñar a aquél y de su lucidez para recordarnos cuál es la principal tarea del periodismo para fortalecerse en estos tiempos: defender la lengua.
“Nuestra lealtad primera como periodistas profesionales ha de ser a la lengua castellana, la materia prima con la que nos ganamos la vida, interpretamos la realidad, facilitamos un producto más o menos digerido al lector y, en definitiva, existimos. La lengua es mil veces más importante que todo el periodismo del mundo, que todos los periódicos, que todos los autores, que todos los empresarios de prensa”, sostiene Bastenier en la introducción del texto.
El periodismo, afirma el ex subdirector de Relaciones Internacionales de El País, está contenido en la lengua, no es exterior ni ajeno. Y desde ahí “nos interesa preservarlo por razones no ya académicas, sino eminentemente prácticas, para que el rebote eterno de nuestro trabajo sea igualmente válido en todas las tierras que van del Río Bravo a Tierra del Fuego, con un regate hacia el Este que englobe a la península Ibérica. No puede haber periodismo en contra de la lengua castellana”.
La defensa de la lengua en este libro no se convierte en una abstracción anquilosada porque, como lo reitera Bastenier, lo que interesa en el fondo son las consecuencias prácticas en el y del periodismo. Por ello, Cómo se escribe un periódico tiene las mismas virtudes pedagógicas que animan todos los proyectos de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que junto con el Fondo de Cultura Económica editó el volumen que forma parte de la colección Libros del Taller.
La primera parte de la obra es un análisis del periodismo del siglo XXI y de los problemas por los que atraviesa en América Latina. La prensa en nuestra región “está aquejada de algunas de las características propias de lo que podríamos llamar época clásica del periodismo -vivir de la cosa política y para ella- cuando el mundo ha variado de tal manera que ese paradigma no tiene ya la fuerza de antaño”, escribe Bastenier.
Los ejemplos y consejos prácticos se encuentran en la segunda parte del libro. Para comenzar, el autor eligió la actividad más común y quizá una de las más complicadas y, por lo tanto, una de las que padece más errores en el periodismo: colocar titulares. Durante todo el libro señala, con ejemplos concretos, los equívocos linguísticos de la prensa en español. Al final ofrece una antología ilustrativa de crónicas, reportajes y entrevistas que “más que una selección de lo mejor, los textos que se presentan (…) son una muestra del periodismo que se hace en los principales diarios de América Latina”.
Una muesta, sobre todo, útil para quien ejerce este oficio hecho de palabras.
Israel Piña Camacho
Bastenier, Miguel Ángel (2009). Cómo se escribe un periódico. El chip colonial y los diarios en América Latina. Colombia: Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y Fondo de Cultura Económica.


