
“Layda, la Orangután que se creyó Jaguar”
De pronto Layda Pongo salió del letargo y se irguió estirando las piernas; haciendo señas conminó a los demás a hacer lo mismo y comenzó a moverse. Con su enorme pelaje naranja rojizo, extendió sus brazos y los agitó como si fueran las patas delanteras de un felino mientras emitía








