
Gabriel García Márquez, las hormigas y las palabras
La primera vez que conversé con Gabriel García Márquez fue en 2002, cuando él tuvo la deferencia conmigo de hablar durante al menos un par de horas de los senos atónitos de Leona Cassiani que tanto impactaron a Julio Scherer García, la perseverancia de Florentino Ariza que no hubiera sido








