
¡Vayamos por un Holandés!
Hasta los ocho años mis héroes terrenales tenían fuertes resonancias, memorizables instantáneamente, portuguesas: Pelé, Jairzinho, Tostao, Rivelino… esos campeones hechos casi mexicanos por sequía moral y ganas autóctonas de adoptar un equipo ganador, huérfanos en ese mundial organizado por nosotros. Todo eso lo asimilé por la televisión, el radio, mis








