En materia informativa, y en los órdenes éticos, la imagen siempre ha de respaldar el registro de un hecho aunque no siempre este ha de acudir a la instantánea, por ejemplo al informar de algún homicidio. En este caso el profesional de la comunicación debe preguntarse sobre la utilidad del encuadre iconográfico, vale decir, si este es imprescindible para el relato de lo que sucedió, y la gran mayoría de las veces la imagen no es indispensable. No obstante, hay medios que ayer consideraron necesario emplear la imagen de la periodista Anabel Flores al dar cuenta de su asesinato por un grupo armado que un par de días antes la secuestró, en el estado de Veracruz.
Nosotros creemos que eso no es periodismo sino el intento de lucrar con la fotografía de nuestra colega, eso es sensacionalismo y una falta de respeto para Flores y sus familiares, para las audiencias también. Pero además, ello implica difundir el miedo que los criminales pretenden provocar.
Otro asunto, desde luego, es la exigencia a las autoridades de aquel estado y a las federales para que pronto se esclarezca este crimen y no pase a engrosar las filas de la impunidad.

