La prensa que persigue consignas desdeña la información, por eso estructura sus contenidos con base en condicionantes, no en la solidez del dato y el hecho demostrable.
Ese periodismo de ficción eslabona conjeturas y, sobre esa base, alienta que las audiencias le crean aunque éstas no se acompañen del trabajo de investigación y corroboración de datos que, sin duda, el periodismo supone en sus parámetros éticos y profesionales.
Esa forma de practicar el periodismo suscita sensaciones y no motivaciones intelectuales con el objeto de registrar algún suceso, contribur a explicarlo y, en la medida de lo posible, definir los alcances que ese hecho tiene. Los medios de comunicación que actúan bajo consigna no dan cuenta del hecho, lo construyen para intentar lesionar al sujeto de su consigna: lo hacen aunque incurran en grotescos desfiguros que van desde llamar “Maldita” así, con esa carga esotérica, a una carretera concesionada a OHL porque hubo un accidente ahí, que para difuminar –siempre con las condicionante “habría” o sino “presuntamente”– que la empresa española tiene problemas legales que en realidad no tiene. La consigna se hace más clara cuando tales medios no incorporan el punto de vista del sujeto implicado y tampoco otorgan el derecho de replica, aspectos que debieran ser básicos en la labor periodística.
Otro ejemplo reciente se encuentra en varios medios de comunicación que se han hecho eco de la campaña impulsada por los abogados de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, con la evidente idea de mejorar la percepción que la ciudadanía tenga del narcotraficante al mismo tiempo que defenestrar a la administración presidencial. Para todo esto: la información no importa y todo se convierte en presunto:
–Presuntamente quien ahora se halla preso en el penal del antiplano es el mismo Joaquín Guzmán que se fugó de ese mismo penal el 12 julio del año pasado. Porque, aunque usted no lo crea, varios medios y opinadores han comentado que no se trata de la misma persona.
–Presuntamente Joaquín Guzmán prtetende negociar con las autoridades estadounidenses su extradición.
–The Guardian difunde una entrevista que presuntamente el reportero José Luis Montenegro le hizo a una presunta hija de “El Chapo” quien, presuntamente, sostuvo que su padre podría develar los secretos de su presunto pacto con el gobierno federal. Hay que señalar que en la campaña ideada por los abogados de El Chapo, varios medios suprimen “el presuntamente” y afirman –sin probar nada– que la señora Rosa Isela Guzmán sí es su hija y que sí hubo pacto además de que sí dio dinero el criminal a políticos para sus campañas.
–En este maremagnum de propaganda el semanario Proceso publicó exactamente lo mismo que The Guardian y puso afirmaciones sin emplear condicionantes de la señora Rosa Isela Guzmán.
–Cuando la esposa de “El Chapo”, el propio Joaquín Guzmán y sus abogados dijeron que no conocían a la supuesta hija todo comenzó a abarcar las palabras presuntos, podría, sería o el que el lector imagine.
—Y entre todo esto, se desata un panorama todavía más delirante: que si la supuesta hija dijo que Ivan, el hijo de Joaquín Guzmán, era el encargado de hacer los pagos a los políticos y, en esas fantásticas y presuntas, subrayo, presuntas declaraciones, que prominentes personajes habrían recibido dinero. Sin prueba alguna, claro, recuérdese que en esta campaña mediática todo es presunto y nada se demuestra.
¿Y cuál es el saldo de todo esto? Un enorme show mediático, apología de la violencia y, sin duda, también consignas políticas por encima de la información.
