En mitad de la noche y con decenas de indios americanos mirando, trabajadores de la ciudad de San Francisco atan las cuerdas de seguridad alrededor de las estatua de bronce de 124 años y tiran de ella. Cuidadosamente sacan la pieza de una plataforma de granito y la ponen sobre el remolque de un camión. Un momento cargado de significado. Tras décadas de esfuerzo, a la estatua Primeros Días, símbolo de la colonización y opresión para muchos, le había llegado la hora.
Los reunidos en aquel momento la semana pasada no lo celebraron con antorchas. Solo rezaron, cantaron himnos y contemplaron en silencio la plataforma vacía. Eso es lo que pasa cuando las instituciones cívicas, en este caso la comisión de arte de la ciudad, ve por fin a un pueblo como digno de protección.
“Lo siento como una victoria. Me parece bien, pero todavía hay mucho trabajo que hacer”, señala Desirae Harp, miembro de las tribus Mishewal Ona*tsàRis (Wappo) y Diné (Navajo).
Erigida tras la era de las misiones en California, la estatua Primeros Días representa a un indio americano derrotado, sobre su espalda, a un sacerdote católico encima de él apuntando al cielo y a un vaquero dominando la escena con posición triunfante. La estatua es parte del Monumento a los Pioneros, que hace honor a los orígenes del Estado. Los indios americanos lo veían como un pieza de arte degradante, pero ninguno había conseguido convencer a los políticos para retirarla. El cambio no se produjo hasta la llegada de juntas municipales con diversidad de género y raza, así como de reacciones contra las representaciones eurocéntricas de la dominación.
En los últimos meses, algunos indios americanos han afirmado que este tipo de arte en la esfera pública alimenta falsas narrativas, como que la matanza sistemática de los nativos fue necesaria para alcanzar el desarrollo y la actual prosperidad del Estado. Es el tipo de pensamiento que se convierte en palabra de Dios si solo una parte te dice en lo que creer.
Crews remove controversial "Early Days" statue near San Francisco's City Hall. https://t.co/M1I3is4XWG
Some say the 19th-century statue is racist and demeaning to indigenous people.
[Video: SF Arts Commission] pic.twitter.com/pvOzWaMQAS— Kristofer Noceda (@krisnoceda) September 14, 2018
Un largo camino
El viaje de la estatua a su actual destino no revelado –donde las autoridades dicen que estará bien preservada– ha sido largo y sinuoso.
En 1996 se añadió una placa a la estatua para explicar lo que les pasó a los nativos, pero la presión política resultó en un lenguaje que apestaba a falsa objetividad. Los líderes católicos rechazaron una copia que culpaba por completo a los misioneros de las muertes de los nativos, alegando que la enfermedad y la desnutrición fueron los factores principales, en lugar de los malos tratos y el asesinato.
El interés por la estatua Primeros Días creció el año pasado tras los disturbios de Charlottesville, Virginia, en los que murieron tres personas y que estuvieron incitados por la retirada de una estatua del general confederado Robert E Lee. El 2 de octubre de 2017, después de que se pidiese a los líderes la retirada de la estatua, la comisión de arte aprobó una resolución para iniciar un estudio del asunto. En una reunión posterior, votó por llevarla a un depósito.
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