El Senado de Brasil instaló este martes la comisión especial que decidirá el futuro de la presidenta Dilma Rousseff sobre la apertura de un juicio político por presunta manipulación de cuentas públicas.
La comisión está conformada por 21 senadores, quienes en los próximos 10 días tendrán que presentar un informe sobre el caso, para posteriormente votar en el pleno del Senado.
El mayor número de miembros recayó en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) con cinco representantes, sin embargo, hay que recordar que Dilma ha perdido aliados en el camino, lo que la deja desprotegida con los demás partidos.
El opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) tendrá tres miembros, igual que el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff, asimismo los partidos de la República (PR), Democrático Laborista (PDT) y Comunista do Brasil (PCdoB), tienen un miembro cada uno.
Los otros siete cargos en la comisión se distribuyen entre cinco partidos que, al menos en el paso previo de la Cámara de Diputados, votaron a favor de que se inicie el juicio político.
Cabe mencionar que más de un tercio de los 21 senadores que integran la comisión son investigados por el Supremo Tribunal Federal, máxima corte de justicia del país.
En caso de que se apruebe el inicio del juicio, la mandataria tendrá que alejarse del cargo mientras dure el proceso. En tanto que con una eventual destitución, será el vicepresidente, Michel Temer, quien tome las riendas del país.
No obstante, la relación entre estos dos es delicada, pues Rousseff asegura que Temer lidera una campaña en su contra para acortar su mandato y asumir la presidencia de Brasil.
De acuerdo con una encuesta realizada por el Instituto Ibope, el 62% de los brasileños quieren que tanto Dilma como Temer abandonen sus cargos para que se realicen nuevos comicios.
En tanto que, sólo el 8 % de los encuestados contestó que la mejor vía para resolver la crisis política es la destitución de Rousseff a favor de Temer.
(Con información de EFE)
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