viernes 14 junio 2024

La hoguera del fanatismo

¿Cuál respeto?

por Mariana Moguel Robles

La imagen fue desgarradora. La violencia verbal emanada desde Palacio Nacional una mañana sí y otra también contra la presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, derivó finalmente en un acto vil de hostilidad y fanatismo en perjuicio de la ministra Norma Lucía Piña Hernández.

En la concentración del desquite que el gobierno de la 4T organizó con recursos públicos y “acarreados” para intentar responder a la auténtica movilización ciudadana del pasado 26 de febrero donde cientos de miles de ciudadanos salimos a las calles de decenas de ciudades para exigir respeto al voto, al INE y a la democracia, un grupo de exaltados seguidores obradoristas encendieron la hoguera para hacer cenizas una figura que representaba a la presidenta del máximo tribunal del país. Esto sucedió minutos después de que el presidente exigiera respeto a voz en pecho.

La incitación a la violencia y la polarización en México ha sido un problema grave que ha afectado al país en los últimos años. Desde las redes sociales hasta en las calles y plazas públicas, la polarización se ha vuelto cada vez más común, y esto ha llevado a una creciente preocupación puesto que, como sabemos, el fanatismo es una postura extremadamente peligrosa que puede conducir a la intolerancia, la violencia y la opresión

Lo ocurrido el pasado sábado en el Zócalo confirma, una vez más, que la polarización política en México ha aumentado en los últimos años, lo que ha llevado a una creciente división en la sociedad. Desde la tribuna presidencial los ciudadanos hemos sido “acorralados” a dividirnos en dos campos, cada uno con diferentes ideologías, y esto ha llevado a una creciente hostilidad y desconfianza, lo que ha generado un aumento de la incitación a la violencia, tanto verbal como física.

Unos días antes del mitin organizado con el pretexto de conmemorar el aniversario de la Exporpiación Petrolera, esa polarización llevó a un aumento de la incitación a la violencia en las redes sociales, en especial contra la ministra presidenta de la Corte. Muchos usuarios utilizaron plataformas como Twitter y Facebook para para atacarla y de paso a aquellos que no comparten su punto de vista, o mejor dicho, el de su líder supremo. 

Así, las voces oficialistas han hecho de la perorata presidencial una consigna para adoptar posturas extremas y han utilizado el discurso del odio para ganar seguidores. Esto ha llevado a un aumento en la incitación a la violencia en los mítines políticos y en las redes sociales.

La hoguera del desquite en la que la ministra Piña fue víctima de violencia, sucedió mientras en el país cientos de miles de mujeres en en México son víctimas de discriminación y violencia de género, sin que exista un solo esfuerzo gubernamental para abordar esta problemática. 

La violencia contra las mujeres en México es un problema grave y generalizado que ha recibido una atención insignificante a nivel nacional. Esta violencia ha tomado muchas formas, incluyendo violencia sexual, física, emocional y económica. Por si fuera poco, la violencia contra las mujeres en México a menudo es acompañada por la impunidad y la falta de acción por parte las autoridades. 

Las cifras de violencia contra las mujeres en México son alarmantes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 66% de las mujeres en México han experimentado algún tipo de violencia en su vida, ya sea en su hogar, en su comunidad o en su lugar de trabajo. Además, cada día, en promedio, se registran 11 feminicidios en México, y el 94% de estos crímenes quedan impunes.

Una de las formas más comunes de violencia contra las mujeres en México es la violencia sexual. Las mujeres y niñas son frecuentemente objeto de acoso sexual y violación, y la falta de acceso a la justicia a menudo significa que los perpetradores no son castigados. Además, la cultura del machismo y la misoginia puede contribuir a la normalización de este tipo de violencia, lo que hace que las mujeres sean menos propensas a denunciarla.

La violencia física también es un problema grave en México. Las mujeres a menudo son golpeadas, asesinadas o mutiladas por sus parejas o familiares, y la falta de medidas preventivas y la impunidad pueden llevar a que estos actos se repitan. Además, la violencia emocional y la violencia económica son también formas de violencia contra las mujeres que pueden tener consecuencias duraderas en su salud y bienestar.

Más que incitar a atacar a una mujer, desde el púlpito presidencial deberían de darse instrucciones claras, precisas y contundentes para evitar que la violencia contra las mujeres en México siga siendo un problema tan complejo. 

Antes que atacar, es necesario trabajar en varias áreas para abordar este problema de manera efectiva, incluyendo la prevención, la protección de las víctimas y la sanción de los perpetradores. En cuanto a la prevención, es importante promover la educación en igualdad de género y en el respeto a los derechos de las mujeres. Además, es necesario aumentar el acceso a servicios de salud mental y emocional, especialmente para las mujeres que han experimentado violencia. También es importante fomentar la denuncia de la violencia, lo que puede lograrse a través de la capacitación de los profesionales de la justicia para que puedan manejar estos casos con mayor eficacia.

La protección de las víctimas también es fundamental. Es necesario garantizar que las mujeres que han experimentado violencia tengan acceso a refugios seguros y a servicios de apoyo. Además, es necesario que las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley sean más efectivas en la investigación y persecución de los delitos relacionados con la violencia contra las mujeres.

La sanción de los perpetradores es fundamental para prevenir la repetición de estos actos de violencia. Es necesario garantizar que los autores de la violencia sean castigados de manera adecuada y que se aborden las fallas del sistema judicial que permiten que muchos de estos crímenes queden impunes.

La violencia contra las mujeres, la incitación a la violencia y la polarización son problemas graves que deben ser abordados para proteger la seguridad y la estabilidad de México. Es importante que los líderes políticos, los medios de comunicación y los ciudadanos trabajemos en conjunto para fomentar el diálogo y el respeto mutuo entre las diferentes partes de la sociedad. 

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