Eran los días en que los nacidos en los tiempos de la represión del 68 se preparaban para sufragar por primera vez. Afuera y dentro del cine Ópera podía verse a Heberto Castillo, Porfirio Muñoz Ledo e incluso al candidato presidencial del Frente Democrático Nacional, Cuauhtémoc Cárdenas, que había renunciado al PRI para lanzarse por el camino de la democracia.
En el PRI aún había desconcierto, desde que el presidente del partido, Jorge de la Vega Domínguez, despejara toda duda: Carlos Salinas de Gortari, ex secretario de Programación y Presupuesto era el candidato presidencial. Manuel Clouthier, empresario sinaloense de gran carisma, era el abanderado panista; Gumersindo Magaña lo era por el Partido Demócrata Mexicano (el del gallito), y Rosario Ibarra por el PRT.
Desde enero de 1988 y hasta antes de julio, las movilizaciones del FDN y del propio Maquío, auguraban una jornada electoral intensa. En la televisión, no hubo ni spots ni entrevistas para Cárdenas ni para los otros. Los noticieros como 24 Horas, que era la principal fuente de noticias televisivas, empezaban siempre con la notas del candidato oficial. Las de los demás candidatos eran presentadas en un tono que contrastaba con el entusiasmo dedicado al priista. Los reportajes dedicados a la oposición eran manipulados para mostrarlos con escasa popularidad, lo opuesto al tratamiento dado al candidato oficial. En radio, la situación no fue muy distinta. En prensa escrita, pocos fueron los medios que incluyeron a todos los participantes, como La Jornada.
En música, estaba de moda Anything For You, de Gloria Estefan y Miami Sound Machine, con versión en inglés y español, o Corre, corre, corre por el bulevar, de Flans. Los menos fresas escuchaban Just Like Heaven, de The Cure. En cine, el joven Luis Mandoki estrenaba Gaby, una historia verdadera. Otros, comentaban Mariana, Mariana, de Alberto Isaac.
Aquel soleado 6 de julio, muchos salieron a sufragar desde temprano y a lo largo del día, entre el creciente rumor que puso de nervios a la gente de Los Pinos: va ganando Cárdenas. Entonces cundió el pánico en Gobernación, en el PRI y en la casona de San ángel donde Salinas de Gortari tenía su base de operaciones.
A la media noche, luego de haber descartado la posibilidad de tener resultados preliminares, Manuel Bartlett, titular de Segob y también presidente de la Comisión Federal Electoral, de plano aseguró que el sistema se había caído. En aquellos tiempos, en que las grandes computadoras eran como refrigeradores con carretes, era difícil entender en qué consistía tal caída.
El papel que jugaron los medios en esos días fue decisivo para el manejo posterior que logró Salinas en la prensa y para su convalidación como Presidente. Durante aquella campaña, el FDN y su candidato recibieron sólo 3.94% del espacio en los dos principales noticieros de la televisión, mientras que Manuel Clouthier únicamente 3.48%, en contraste con Carlos Salinas, quien alcanzó 92%.1
Después de las elecciones, los medios se entregaron a difundir las actividades de Carlos Salinas. Los reproches y acusaciones de Cárdenas sobre fraude electoral se apagaron con el tiempo, hasta la fundación, al año siguiente, del PRD. El campamento de Manuel Clouthier en el ángel de la Independencia, con todo y Presidencia y gabinete alternativos, pasó casi totalmente desapercibido en los medios.
Pide que no vuelvan esos tiempos.


