Todorov, en defensa de la democracia

El Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2008 fue concedido el pasado junio, por unanimidad, al pensador búlgaro nacionalizado francés Tzvetan Todorov (Sofía, 1939), por representar “el espíritu de la unidad de Europa, del Este y del Oeste, y el compromiso con los ideales de libertad, igualdad, integración y justicia”.

De niño, ve los bombardeos de la II Guerra Mundial. En la Bulgaria del “socialismo real” del 40 y 50 pasa sus años escolares. En la Universidad de Sofía estudia Filología Eslava. A los 24 años abandona su país, no en condición de exilado político, sino porque quería seguir estudiando en un ambiente de libertad.

mostbet mostbet pinup mostbet mostbet pinup pinup

En 1963 emigra a Francia, para continuar sus estudios en Paris. En ese mismo año se nacionaliza francés. Roland Barthes le dirige la tesis doctoral (publicada con el título Literatura y significación, 1967). Se doctora en 1966. Desde entonces reside en el país que lo cobijó.

Ha sido profesor y desde 1987 dirige el Centro de Investigaciones de las Artes y el Lenguaje de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París. Se define como “el hombre desplazado”, que pierde su país de origen y con una nueva y asombrada mirada descubre al que lo acoge. Se asume como “un historiador de las ideas”, no como un filósofo.

De su original interés por la lingu%u0308ística, la filología y la semiótica, se desplaza a la teoría y crítica literaria. Pasa después a la filosofía y la crítica del arte, para llegar a la historia. En su evolución decide no sólo dedicarse a la teoría de los textos sino también reflexionar sobre los problemas actuales de la vida social. Se abre al estudio de la pluralidad y el encuentro de las culturas, a temas relacionados con la ideología y la problemática del totalitarismo y la democracia.

En sus obras –más de 30 títulos publicados–, da cuenta de su humanismo crítico y el rechazo a los maniqueísmos. Se propone atravesar fronteras y unir ámbitos en apariencia inconciliables, ya se trate de lenguas, culturas o disciplinas. Le interesan los puntos de encuentro, los matices, las “zonas grises”. Es allí donde busca la respuesta a una única pregunta: ¿cómo vivir?

Tres ideas para nuestro tiempo

a) El totalitarismo

La idea central de su análisis es que “…el totalitarismo es un intento por restablecer características de la sociedad de ayer en un marco moderno y de someter nuevamente al individuo al grupo e imponer valores únicos a toda la sociedad. Es una especie de proyecto que hoy sabemos que es imposible y trágico. Evidentemente, esta expresión quería corregir los ‘defectos’ de la modernidad. La modernidad tiene defectos: en democracia no vivimos obligatoriamente felices, pero descubrimos con las amargas experiencias totalitarias que el remedio de imponer por la fuerza estas soluciones es un remedio peor que el mal. La democracia no trae soluciones, pero el nazismo, el comunismo y las dictaduras son aún peores que el mal del que nos querían curar”. Con su reflexión, Todorov intenta poner en guardia contra el espejismo de las utopías y de los proyectos de salvación que vienen de los mesías.

b) El paraíso terrenal

Detrás de todo totalitarismo está “…el ideal de producir el paraíso terrenal (que) puede parecer magnífico, porque se desea que todo sea perfecto y todos vivan en la felicidad, pero en realidad es un ideal mortal. Lo aprendimos a la fuerza” y añade que “disponemos de cierta libertad que nos distingue de todo el resto del mundo vivo, tenemos una gran libertad con respecto a nuestro código genético o a nuestra naturaleza, pero esta libertad puede conducirnos tanto a la generosidad como a la perversión. Las sociedades están hechas de grupos con intereses contradictorios y no se puede satisfacer a todos al mismo tiempo…”. El paraíso terrenal en la tierra no es posible, pero sí “…el ideal democrático, que es mucho menos excitante que la perfección del paraíso, es digno de respeto y hay que defenderlo”.

c) La democracia

Plantea que “en el horizonte del corto y mediano plazo, que es el lapso que podemos abarcar, no veo qué alternativa global puede sustituir al régimen democrático”, pero es consciente de sus límites y de que puede ser pervertida: “La democracia se basa en la idea de igualdad de derechos de todos sus miembros, pero sabemos que, en cualquier país, la igualdad ante la ley no es verdaderamente respetada, ni la igualdad entre los hombres y las mujeres ni la igualdad entre la gente de color diferente. Son desigualdades sociales, cosas contra las cuales es indispensable luchar todos los días. Podríamos analizar todas las ideas generales de la democracia y veríamos que se puede llegar mucho más lejos de lo que llegamos. Soy consciente de que la democracia puede ser pervertida”.

La democracia como sistema político presenta problemas para los cuales no tenemos soluciones. “Uno de los problemas estructurales de la democracia es el olvido de los fines y la sacralización de los medios. Cuando uno se ubica en una perspectiva histórica se ve ese gran cambio en la sociedad antigua. La finalidad, el fin, estaba siempre más allá del mundo humano y terrestre. Había que actuar bien para ser dignos de un ideal que nos transmitía una tradición inmemorial, que se decía inspirada directamente por Dios y los profetas”.

Y en un análisis lúcido y lleno de sentido argumenta que la sacralización de los medios lleva a que hoy: “Hacemos las cosas simplemente porque controlamos muy bien los medios. Por ejemplo, la economía: es un medio para producir riqueza, pero no debería ser sólo para producir riqueza, sino para hacer que los seres humanos fueran más felices y estuvieran más satisfechos con sus vidas. Sin embargo, muy a menudo lo observamos, queremos que haya crecimiento por el crecimiento mismo, desarrollo por el desarrollo mismo, todo para que la economía sea aún más eficiente. Pero olvidamos preguntarnos para qué. Hacemos gran cantidad de cosas sin tener en cuenta el efecto que tendrán. La comprensión científica se convirtió en una finalidad en sí. ¿Para qué ir a Marte? ¿No hay una mejor finalidad humana para la utilización de los medios? Es un problema inherente a toda vida en democracia esa tendencia a sustituir el desarrollo de los medios en detrimento de los fines”.

Autor

Scroll al inicio