En relación con las drogas, la política prohibicionista fue un fracaso en México y en el mundo entero, y ello ha significado, a grandes rasgos, un enorme deterioro de las instituciones y de la seguridad nacional debido al narcotráfico, pero no sólo y acaso ni principalmente: esa línea de acción no se hizo cargo de los enormes problemas de salud que significa el consumo de drogas. (La doble moral, en nuestra circunstancia, es una de las vertientes que alentaron ese estado de las cosas.)
La decisión que este miércoles tomó la Suprema Corte de Justica de la Nación tiene la mayor importancia para el país, entre otras razones precisamente porque implica reconocer que la política prohibicionista fracasó y que -en sintonía con lo que están haciendo otras naciones, sobre todo en América Latina- es necesaria una discusión profunda a efectos de reglamentar el consumo de la mariguana.
Los editores de etcétera lo hemos dicho desde hace mas de diez años, abrir paso a reglamentar el consumo de esa planta implica un duro golpe al narcotráfico –que precisamente existe por el mercado negro que ha tenido un formidable despligue– y también significa que el Estado se haga cargo de una política de salud que atienda el problema de las drogas. Como señaló el ministro Arturo Zaldivar, la decisión de la Corte de ningún modo pretende alentar el consumo de la cannabis, si no reconocer un hecho y, entonces, crear un marco jurídico que considere políticas de prevensión.
Todo indicaque la decisión histórica va a generar jurisprudencia –es entendible: los amparos llegarán en cascada–, lo cual desembocará reglamentar el consumo de la mariguana, y ello debiera significar, desde nuestro punto de vista, también su comercialización. Los editores de etcétera seguiremos argumentando al respecto día con día.
