Recomendamos: Laika, la ‘perra del espacio’ que impulsó la carrera entre Rusia y EE UU

A pesar de los 60 años transcurridos, su nombre –Laika- es todavía tanto o más popular que el de Gagarin o Armstrong. El primer ser vivo que se aventuró por el espacio exterior ocupa un lugar de honor en el imaginario colectivo.

La reacción en Occidente fue muy distinta. Aparte de la sorpresa ante un éxito tecnológico que nadie esperaba estaban sus implicaciones militares: el Sputnik demostraba que la Unión Soviética disponía de un misil intercontinental capaz de alcanzar cualquier punto del globo. Occidente, no. Y en muchos círculos la sorpresa dejó paso a una sensación de temor casi histérico.

Esa reacción cogió por sorpresa al propio dirigente soviétivo Nikita Kruschev. Nunca antes había considerado el valor propagandístico de un lanzamiento espacial pero el Sputnik le abrió los ojos al instante y no tardó ni un día en reaccionar. La siguiente edición de Pravda le dedicaba la portada íntegra, describiéndolo como “una gran victoria en la competencia pacífica con el capitalismo”

A los pocos días del lanzamiento, Serguéi Korolev, el anónimo padre del Sputnik, fue recibido por un exultante Kruschev quien le hizo una petición sorprendente: “Sergei Pavlovich: Nunca creímos que pudieras lanzar un Sputnik antes que los americanos. Pero lo hiciste. Ahora, por favor, lanza algo nuevo al espacio para celebrar en próximo aniversario de nuestra revolución”. Sería en noviembre. Tenía un mes.

La reacción en Occidente fue muy distinta. Aparte de la sorpresa ante un éxito tecnológico que nadie esperaba estaban sus implicaciones militares: el Sputnik demostraba que la Unión Soviética disponía de un misil intercontinental capaz de alcanzar cualquier punto del globo. Occidente, no. Y en muchos círculos la sorpresa dejó paso a una sensación de temor casi histérico.

Esa reacción cogió por sorpresa al propio dirigente soviétivo Nikita Kruschev. Nunca antes había considerado el valor propagandístico de un lanzamiento espacial pero el Sputnik le abrió los ojos al instante y no tardó ni un día en reaccionar. La siguiente edición de Pravda le dedicaba la portada íntegra, describiéndolo como “una gran victoria en la competencia pacífica con el capitalismo”

A los pocos días del lanzamiento, Serguéi Korolev, el anónimo padre del Sputnik, fue recibido por un exultante Kruschev quien le hizo una petición sorprendente: “Sergei Pavlovich: Nunca creímos que pudieras lanzar un Sputnik antes que los americanos. Pero lo hiciste. Ahora, por favor, lanza algo nuevo al espacio para celebrar en próximo aniversario de nuestra revolución”. Sería en noviembre. Tenía un mes.

Más información: http://bit.ly/2zhGRDa

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